
Ya puedo subir fotos. ¡Yeha!
Hoy en la mañana decidí para darle rock a mi chamba, ir a la curva de "Mercaderes-Estafeta". Es uno de los lugares más peligrosos y privilegiados del Encierro, ya que el peligro y número de es en esa esquina suele ser el más alto.
Me desperté a las cinco y media de la mañana, y me preparé como si se tratara de un ritual para ir a trabajar. Desayuné un cola cao de casi medio litro, un tazón de cereales, un chingo de galletas, un plátano, un "blako" (así le dicen al yogurt en Bulgaria, pero esa es otra historia) y mi usual media docena de pastillas para el cerebro. Como quería estar motivado y con energías, me duché con agua fresca y escuchando el disco "Freak Out" de Frank Zappa & Mothers of Invention. Salí de la ducha sin secarme y me vestí todo de blanco, con el "pañuelico" y el fajín rojos, como dicta la tradición sanferminera. Con cámara de fotos en ristre y nadando en el enorme chaleco de periodista que heredé de mi abuelo Sergio, salí a enfrentarme con codazos a la multitud de espectadores borrachos y a captar cuantos más toros con mi lente. Salté a la ruta del Encierro sin mayor complicación. Hoy los borrachos no se enteraban muy bien de que faltaban cerca de dos horas para el Encierro. A mi paso por el recorrido mostraba la acreditación a todo quien me la pedia (y a los que no también, eso que un gafete abra puertas que el resto de los mortales tienen cerradas, es la pura melcocha y presumirlo es tan divertido...).
Pero llegó un punto en el que mi decisión y talante, se vieron interrumpidas por un miembro de la Policia Municipal que casi riendose de mi, dijo: "¡Chaval! !Que para La Curva tienes que estar desde antes de las cinco! ¡Atnontao!" (bueno, no fuéron esas sus palabras exactas, pero fué algo muy parecido).
Total que con harta resignación y con mi cara hecha un poema me fuí a trepar a una de las maderas que ponen para marcar el recorrido. Ahí sentadico, esperé a que sonara el petardazo que dá inicio a la acción. En mi espera, ví como poco a poco se llenaba la zona reservada para prensa y Cruz Roja, con lo cual (como no), opté por socializar con mis compañeros de recinto, que básicamente eran compañeras (de las cuales había dos muy guapas) y resultaron ser bien simpáticas. Charlando con Cristina y Ana, se me hizo mas rápida la espera, tanto que para cuando me dí cuenta, mi desilusión ya había pasado y el sonido del primer petardo recorría cada rincón de Pamplona.
Los corredores empezaban a saltar como desesperados, los policías que guardaban el orden dentro del vallado se ayudaron unos a otros para entrar a los recintos de seguridad. Silencio, nervios, tensión, emoción, miedo... Trás las vallas se sentía todo lo que sentían los corredores.
Un imbécil mexicano, no sé como chingados hacen pero estés en donde estés siempre hay un pinche naco pendejo con la camiseta de la selección y simpre es la misma. Siempre es esa que regalron los del Blockbuster en el mundial de Corea-Japón y SIEMPRE están haciendo el ridículo. Bueno, el tlaxcalteca en cuestión (que vergüenza) iba con una cámara de fotos y se ponía al lado de todo quien se prestara para retratarse al grito de: ¡A huevo estoy en la "pamplonada"! y acto seguido (en mitad del Encierro) le pedía el mail al compadre con el que había quedado inmortalizado en la instantánea mas arriesgada de su vida. Menos mal que un pastor (los pastores son esos weyes que van de verde con unos palos largos), a chingadazos, lo mandó al otro lado de las vallas. Para colmo, el chacal este se pone a reclamar: "¡Tsoo, de perdida dame chanshe de llegar corriendo a la plasha tio! ¡No terminé de correr"!. El wey creía que había que correr todo el Encierro. Como si fuera una maratón ...me cagan esos mexicanos, van dejando mal a México por todas partes. También me zurran los niños fresas (pijos) que vienen de viaje de generación cuando terminan la prepa (bachillerato). No sé quién me cae peor, pero de eso ya escribiré más adelante.
Vienen los toros y a mi vera un compadre se tropieza, seguido de este va otro, y otro y así sucesivamente hasta que se hace una montaña humana a un costado de la calle de Estafeta. Me quedo perplejo, sin saber que hacer, totalmente mudo y casi inmovil. Mi mano hace fotos de todo lo que parece moverse. Nervioso siento como retumba el suelo mientras pasan corriendo las bestias. Es tan rápido que parece un estornudo, los ves venir a lo lejos, sientes tantos nervios de tenerlos cerca, todo es tan confuso, que cuando están delante de tí no te das cuenta, ya se fueron y todo pasó. Acto seguido se deshace la pirámide humana, la gente mira hacia atrás esperando que no quede ningún toro rezagado. Parece que todo pasó, pero un hombre grita, ante mi vista aparece otro que le hace señas a Cristina y Ana. "¡Hay uno aquí chicas, hay uno aquí! ¡Lo han cogido de la pierna y está sangrando! Las dos saltan la valla, intento seguirlas para hacer cuando menos una foto digna, pero un policia me detiene: ¡Tú no chaval! -mierda- Pasan ante mí dos gordos enormes fumando Ducados negro, con una camilla naranja. Segundos despúes pasan de nuevo pero ahora hay un sujeto en la camilla y lo llevan a la ambulancia.
El resumen de los encierros según dicen los medios es este:
"Ha sido un encierro limpio, salvo por un mozo herido por asta de toro. La manada ha dejado los cabestros atrás, pero ha ido muy junta desde la cuesta de Santo Domingo hasta la curva de Mercaderes, donde tres toros se quedaron rezagados. Cercano a la mitad de la calle de Estafeta los cabestros los alcanzaron para formar de nuevo una manada consistente. En el edificio de Telefónica se separó de nuevo, para entrar a la Plaza de toros un poco dispersos. El fotógrafo Álvaro Lujambio se ha quedado con las ganas de desayunar otra vez con dos chicas de la Cruz Rojaparamédicos por culpa del herido y con un cabreo monumental con uno de los mozos que vestía de verde".

Ya será otro día.