Dicen que un día como hoy, 16 de agosto, hace 29 años, encontraron el cadaver de Elvis Presley lleno de drogas y alcohol hasta el cerebro, sentado en el vater de un motel a las afueras de Las Vegas. Es un final muy triste para un tipo al que se le atribuye haber creado el rock y que fué nombrado en vida y por concenso popular "El Rey".
Aunque no sea particular admirador de su música, prefiero imaginar que sigue vivo en alguna isla del pacífico y se está tomando unos tequilas junto con Buddy Holly, Chuck Berry y Jhonny Cash, todos discuten sobre la música que se hace ahora y que ya no hay nadie como Hendrix y Zappa, quienes por cierto de vez en cuando se dan una vuelta para saludarlos y brindar por las estrellas de rock.
Es curioso que "El Rey" haya muerto en "el trono". ¡Viva Elvis! Grcias por tu legado. Otra estrella mas de esas que cuida que siga habiendo buena música.
Wednesday, August 16, 2006
Sunday, August 13, 2006
El Olimpo
Ahora toca escribir de un viejo amigo, un tipo con el que he librado muchas batallas y con quien quedan muchas más por librar. Uno de esas personas quienes consideras hermanos a pesar de que por tus venas no corra la misma sangre que por las suyas. Uno de esos amigos que cuentas con los dedos de una mano. Uno de esos que siempre está ahí aunque no esté fisicamente cerca.
Cuando me tocó repetir segundo de secundaria (hace tiempo ya de esto), pensé que el mundo se me iba a caer encima. Los que consideraba mis amigos de toda la vida se adelantaban un año mientras yo, me quedaba con los "inutiles" de un año abajo. El primer día de clases fué vomitivo, lo pasé fatal. Todo el mundo hablaba de sus veranos y yo no hablaba con nadie. Había regresado de Asturias unos días antes, dejando una diverida pandilla de amigos ahí (misma que no he vuelto a ver desde entonces) y quería estar en todas partes menos en ese escritorio rodeado de "niños con loncheras". Con el tiempo, esta gente empezó a caerme un poco mejor, y ya los podía soportar, incluso me podía reir de mas de uno. Pero había uno en particular, que ayudaba a que me riera del resto porque no había un día en el que no soltara un comentario lleno de sarcasmo, acidez, humor negro y socarronería, que cual arquero con perfecta puntería, siempre daba forma perfecta en el Blanco (aunque no fuera precisamente de ese color el objetivo).
Empecé a convivir con este Guillermo Tell de las palabras y mientras más lo hacía, más me preguntaba a mi mismo ¿porque este güey que es un cabrón con todo el mundo y no deja titere con cabeza, no se mete nunca conmigo? ...y es curioso, nunca se metió conmigo. Mi hermano Pablo, que a su vez es muy amigo suyo, fué su victima antes de ser su amigo, un tipo que constantemente se proclama vivo y da constancia de su existencia a la más minima oportunidad, que esponde al nombre de Juan Manuel Escamilla, tambien pasó por una serie de filtros antes de ser su amigo, y a mi nunca me tocó ser el objetivo se sus tiros. No sé bien porque decidió no ponerme obstaculos, creo que fué él el que decidió ser mi amigo y no al revés.
Llevandonos cada vez mejor, llegamos a 4° de prepa en donde los dos nos dimos cuenta que no eramos iguales al resto de nuestros compañeros, de hecho eramos muy diferentes, no gustaban cosas distintas, pensabamos en cosas distintas, nosotros teníamos interés por saber más de mas cosas y los demás solo querían irse a hacer masajes con unas rubias despampanantes a un lugar que conocía un tipo muy muy alto, irse a beber y segun ellos ligar como locos al "alebrije" con los amigos de otro que tenía apellido de marca de electrodomesticos o de dueño de Snoopy, o irse a fumar grifa a una esquina de la mansión del de los gases despues de haber corrido el Porsche de su padre ...bueno, eso último no todos, pero mientras unos hacian eso, otros jugaban a las tortugas ninja, entonces mi amigo y yo quedamos en un lugar privilejiado. El Olimpo. Nos dimos cuenta de que estabamos ahí, porque nosotros podíamos decidir sobre la vida del resto de nuestros compañeros de clase. incluso fué ahí, donde decidimos que Nadie podía existir.
Nadie, era un tipo gris, no podía tener otro color. A decir verdad no sé como nos pudimos fijar en él, si podían pasar semanas sin que fuera y ninguno de la clase nos enterabamos. Era tan pálido, que se le veían las venas a traves de su piel, llevaba en el pelo restos de fijador de días y para ocultarlo se peinaba con secador. Tanto sus trajes, como su ropa de deportes, tenían un permanente olor a naftalina y a armario de madera viejo (aclaro, no antiguo, viejo). Tenía una extraña nariz aguleña que junto con sus labios permanecían resecos todos los días. Tras sus ojos negros (creo que eran negros), había una mirada profundamente vacia. Creo que nunca se fué capaz de usar un cepillo de dientes, su aliento indudablemente olía a nerviosismo. Sus manos eran como las de una rata y no se cortaba las uñas, se las mordía con un empeño casi voraz.
Este tipo (Nadie) fué una vez a hacer el examen de admisión para entrar a estudiar guitarra al Conservatrio de la ciudad de México y la pieza que tocó fué una de Oasis... y creo que la tocó mal. Tal vez sea esa es la única cosa interesante que me acuerdo que haya hecho este sujeto. Lo interesante, es como un tipo así, se convirtió por unos meses en la persona más popular de la escuela, y es por eso que digo que desde el Olimpo decidiamos sobre la vida de los demás.
Josemaría y yo decidimos ser los promotores de Nadie y empezamos a hablar tanto de él, y a decir que era la persona mas gris del mundo, que al final la gente quería saber quien era ese güey, porque llevaba toda la vida en la escuela y no había sido visto jamás, había profesores que le habían dado clase, que no sabían quien era, es más, había profesores que le daban clase, que no sabían quien era (Mr.Chombo). Empezamos a hacer de su impopulardidad su popularidad y al pasar unas semanas Nadie estaba en todas partes, todos lo invitaban a los lugares y nunca se quedaba solo. Había dias que salia en hombros de las clases y lo llevaban a su casa en coche.
Sus días de pasar inadvertido habían pasado a la historia, pero la fama no duró mucho tiempo, todo el mundo lo conocía como Nadie, realmente ninguna persona sabía como se llamaba. Josemaría de vez en cuando le llamaba José, pero creo que era de cariño, para que por un momento se sintiera alguien y dejara el Nadie a un lado. Total que Nadie, por un momento fué alguien, pero al no tener nombre, volvió a ser Nadie. Y nunca mas fué recordado, creo que después de ese episodio se salió de la escuela, o tal vez no, no lo sé.
Hoy es cumpleaños de Josemaría Llovet y quería recordar esa simpática anecdota. ¡Felicidades hermano!.
Cuando me tocó repetir segundo de secundaria (hace tiempo ya de esto), pensé que el mundo se me iba a caer encima. Los que consideraba mis amigos de toda la vida se adelantaban un año mientras yo, me quedaba con los "inutiles" de un año abajo. El primer día de clases fué vomitivo, lo pasé fatal. Todo el mundo hablaba de sus veranos y yo no hablaba con nadie. Había regresado de Asturias unos días antes, dejando una diverida pandilla de amigos ahí (misma que no he vuelto a ver desde entonces) y quería estar en todas partes menos en ese escritorio rodeado de "niños con loncheras". Con el tiempo, esta gente empezó a caerme un poco mejor, y ya los podía soportar, incluso me podía reir de mas de uno. Pero había uno en particular, que ayudaba a que me riera del resto porque no había un día en el que no soltara un comentario lleno de sarcasmo, acidez, humor negro y socarronería, que cual arquero con perfecta puntería, siempre daba forma perfecta en el Blanco (aunque no fuera precisamente de ese color el objetivo).
Empecé a convivir con este Guillermo Tell de las palabras y mientras más lo hacía, más me preguntaba a mi mismo ¿porque este güey que es un cabrón con todo el mundo y no deja titere con cabeza, no se mete nunca conmigo? ...y es curioso, nunca se metió conmigo. Mi hermano Pablo, que a su vez es muy amigo suyo, fué su victima antes de ser su amigo, un tipo que constantemente se proclama vivo y da constancia de su existencia a la más minima oportunidad, que esponde al nombre de Juan Manuel Escamilla, tambien pasó por una serie de filtros antes de ser su amigo, y a mi nunca me tocó ser el objetivo se sus tiros. No sé bien porque decidió no ponerme obstaculos, creo que fué él el que decidió ser mi amigo y no al revés.
Llevandonos cada vez mejor, llegamos a 4° de prepa en donde los dos nos dimos cuenta que no eramos iguales al resto de nuestros compañeros, de hecho eramos muy diferentes, no gustaban cosas distintas, pensabamos en cosas distintas, nosotros teníamos interés por saber más de mas cosas y los demás solo querían irse a hacer masajes con unas rubias despampanantes a un lugar que conocía un tipo muy muy alto, irse a beber y segun ellos ligar como locos al "alebrije" con los amigos de otro que tenía apellido de marca de electrodomesticos o de dueño de Snoopy, o irse a fumar grifa a una esquina de la mansión del de los gases despues de haber corrido el Porsche de su padre ...bueno, eso último no todos, pero mientras unos hacian eso, otros jugaban a las tortugas ninja, entonces mi amigo y yo quedamos en un lugar privilejiado. El Olimpo. Nos dimos cuenta de que estabamos ahí, porque nosotros podíamos decidir sobre la vida del resto de nuestros compañeros de clase. incluso fué ahí, donde decidimos que Nadie podía existir.
Nadie, era un tipo gris, no podía tener otro color. A decir verdad no sé como nos pudimos fijar en él, si podían pasar semanas sin que fuera y ninguno de la clase nos enterabamos. Era tan pálido, que se le veían las venas a traves de su piel, llevaba en el pelo restos de fijador de días y para ocultarlo se peinaba con secador. Tanto sus trajes, como su ropa de deportes, tenían un permanente olor a naftalina y a armario de madera viejo (aclaro, no antiguo, viejo). Tenía una extraña nariz aguleña que junto con sus labios permanecían resecos todos los días. Tras sus ojos negros (creo que eran negros), había una mirada profundamente vacia. Creo que nunca se fué capaz de usar un cepillo de dientes, su aliento indudablemente olía a nerviosismo. Sus manos eran como las de una rata y no se cortaba las uñas, se las mordía con un empeño casi voraz.
Este tipo (Nadie) fué una vez a hacer el examen de admisión para entrar a estudiar guitarra al Conservatrio de la ciudad de México y la pieza que tocó fué una de Oasis... y creo que la tocó mal. Tal vez sea esa es la única cosa interesante que me acuerdo que haya hecho este sujeto. Lo interesante, es como un tipo así, se convirtió por unos meses en la persona más popular de la escuela, y es por eso que digo que desde el Olimpo decidiamos sobre la vida de los demás.
Josemaría y yo decidimos ser los promotores de Nadie y empezamos a hablar tanto de él, y a decir que era la persona mas gris del mundo, que al final la gente quería saber quien era ese güey, porque llevaba toda la vida en la escuela y no había sido visto jamás, había profesores que le habían dado clase, que no sabían quien era, es más, había profesores que le daban clase, que no sabían quien era (Mr.Chombo). Empezamos a hacer de su impopulardidad su popularidad y al pasar unas semanas Nadie estaba en todas partes, todos lo invitaban a los lugares y nunca se quedaba solo. Había dias que salia en hombros de las clases y lo llevaban a su casa en coche.
Sus días de pasar inadvertido habían pasado a la historia, pero la fama no duró mucho tiempo, todo el mundo lo conocía como Nadie, realmente ninguna persona sabía como se llamaba. Josemaría de vez en cuando le llamaba José, pero creo que era de cariño, para que por un momento se sintiera alguien y dejara el Nadie a un lado. Total que Nadie, por un momento fué alguien, pero al no tener nombre, volvió a ser Nadie. Y nunca mas fué recordado, creo que después de ese episodio se salió de la escuela, o tal vez no, no lo sé.
Hoy es cumpleaños de Josemaría Llovet y quería recordar esa simpática anecdota. ¡Felicidades hermano!.
Monday, August 07, 2006
George Harrison
Hace mucho que no he escrito nada por aquí, ya tenía muy abandonada esta práctica. No voy a entrar en especulaciónes en cuanto al porqué de mi súbito abandono, dejando a todo el mundo esperando a saber que pasó con Monte Pio, el Jeep, los hermanos Martinez y esas cosas (de lo cual ya hablaré mas adelante). Pero tenía ganas de expresar mi profunda admiración por George Harrison. Mi Beatle favorito.
Soy baterista, para muchos de mis lectores no es nada nuevo esto, ¿...y porque mi Beatle favorito no es Ringo? El era el baterista... La respuesta es muy simple. Nunca me gustó su bigote. En cambio el de Harrison era magistral, de hecho he pensado muchas veces en dejarme el bigotazo a la Harrison y mi hermano Pablo apoya esa decisión, pero tengo mis dudas. Una vez me lo dejé al estilo de Frank Zappa y no le gustó a nadie, la verdad esque parecía mas una estrella de cine porno que cualquier otra cosa y eso no me gustó ni a mi, y seguramente tampoco a James Brown, que me hice eso para ir a su concierto (wow, conciertazo ya tengo tema para otro post).
Pero hay más cosas a parte del excelso bigote de Harrison, por las cuales me decanto a su vera. Era un tipo humilde, era un buen amigo. ¿Quien perdona a su amigo y sigue siendo su amigo a pesar de que le haya bajado intencionalmente a la ESPOSA? Si, para los que no sepan, "Lyla" (la de la canción de Clapton), si existía, y antes de ser esposa de Clapton fué esposa de Harrison, y los dos siguieron tan amigos.
También me cae bien Harrison porque era el que conciliaba la perpetua batalla de egos entre los dos grandes de Paul y John, haciendo lo que los dos le pedían y combinandolo de manera perfecta. Sabía traducir los pensamientos y las ideas de los dos al sonido de una guitarra. Creo que en gran parte era él quien hacía que pasaran las cosas. Aunque no lo dejaban hacer nada y no le dejaban explotar su capacidad creativa, siempre estaba ahí, en una esquina, apesadumbrado, callado, con cara de "while my guitar gently weeps" (que es una gran, gran, gran canción, por favor, los que no la tengan, bajenla ¡ahora mismo!), no se movía y entendía que ser un miembro de un grupo, significaba trabajar en equipo y gracias a él todo tenía un balance.
Esa formula funcionó muy bien un tiempo... hasta que llegó mi "amiga" Yoko, la estúpida japo-china neoyorquina, con aires de intelectual/hippie/poeta/artista/buenaonda, que se encargó de destrozar el fuerte trabajo de Harrison por conciliar a los dos genios y hacer que brillaran de manera perfecta, vendiendole a John la idea de que "los Beatles eran él", y que "los otros eran tres parásitos que se estaban colgando se su capa". Ese fué el principio del fin del cuerteto de Liverpool, porque John empezó a ser más cabrón con Harrison. Incluso, durante la grabaciín del disco "Let It Be", una tarde lo mandó a freir esparragos. Harrison se fué ardiendo en furia del estudio dando un portazo. Ringo y Paul impresionados con la actitud de los dos, uno se dispuso a recuperar a Geroge y el otro a derle una bofetada a John cuando dijo: "Dejenlo que se valla, si no regresa en diez minutos mañana su guitarra la va a estar tocando Clapton o con Hendrix..." Menos mal que el buenazo de George volvió y terminó con ese disco. En fin... les podría contar decenas de historias y dar más razones de "porque Harrison", pero solo voy a decirdos más. Porque me caía rebien y porque el día que se murió me puse bien triste. Una más de las estrellas de rock que ya no están con nosotros pero nos miran desde el cielo por las noches. Gracias George.
Soy baterista, para muchos de mis lectores no es nada nuevo esto, ¿...y porque mi Beatle favorito no es Ringo? El era el baterista... La respuesta es muy simple. Nunca me gustó su bigote. En cambio el de Harrison era magistral, de hecho he pensado muchas veces en dejarme el bigotazo a la Harrison y mi hermano Pablo apoya esa decisión, pero tengo mis dudas. Una vez me lo dejé al estilo de Frank Zappa y no le gustó a nadie, la verdad esque parecía mas una estrella de cine porno que cualquier otra cosa y eso no me gustó ni a mi, y seguramente tampoco a James Brown, que me hice eso para ir a su concierto (wow, conciertazo ya tengo tema para otro post).
Pero hay más cosas a parte del excelso bigote de Harrison, por las cuales me decanto a su vera. Era un tipo humilde, era un buen amigo. ¿Quien perdona a su amigo y sigue siendo su amigo a pesar de que le haya bajado intencionalmente a la ESPOSA? Si, para los que no sepan, "Lyla" (la de la canción de Clapton), si existía, y antes de ser esposa de Clapton fué esposa de Harrison, y los dos siguieron tan amigos.
También me cae bien Harrison porque era el que conciliaba la perpetua batalla de egos entre los dos grandes de Paul y John, haciendo lo que los dos le pedían y combinandolo de manera perfecta. Sabía traducir los pensamientos y las ideas de los dos al sonido de una guitarra. Creo que en gran parte era él quien hacía que pasaran las cosas. Aunque no lo dejaban hacer nada y no le dejaban explotar su capacidad creativa, siempre estaba ahí, en una esquina, apesadumbrado, callado, con cara de "while my guitar gently weeps" (que es una gran, gran, gran canción, por favor, los que no la tengan, bajenla ¡ahora mismo!), no se movía y entendía que ser un miembro de un grupo, significaba trabajar en equipo y gracias a él todo tenía un balance.
Esa formula funcionó muy bien un tiempo... hasta que llegó mi "amiga" Yoko, la estúpida japo-china neoyorquina, con aires de intelectual/hippie/poeta/artista/buenaonda, que se encargó de destrozar el fuerte trabajo de Harrison por conciliar a los dos genios y hacer que brillaran de manera perfecta, vendiendole a John la idea de que "los Beatles eran él", y que "los otros eran tres parásitos que se estaban colgando se su capa". Ese fué el principio del fin del cuerteto de Liverpool, porque John empezó a ser más cabrón con Harrison. Incluso, durante la grabaciín del disco "Let It Be", una tarde lo mandó a freir esparragos. Harrison se fué ardiendo en furia del estudio dando un portazo. Ringo y Paul impresionados con la actitud de los dos, uno se dispuso a recuperar a Geroge y el otro a derle una bofetada a John cuando dijo: "Dejenlo que se valla, si no regresa en diez minutos mañana su guitarra la va a estar tocando Clapton o con Hendrix..." Menos mal que el buenazo de George volvió y terminó con ese disco. En fin... les podría contar decenas de historias y dar más razones de "porque Harrison", pero solo voy a decirdos más. Porque me caía rebien y porque el día que se murió me puse bien triste. Una más de las estrellas de rock que ya no están con nosotros pero nos miran desde el cielo por las noches. Gracias George.
Monday, May 08, 2006
¿... porque escribo en este blog?
Hay quien dice que la escritura es una forma de seguir la conversación por otros medios y también hay quien dice que se escribe solo y únicamente para ser leido. A mi me gusta escribir, más pensando en la primera que en la segunda razón, pero también hay algo de esta. Soy un conversador, no sé si nací para conversar, o me fuí haciendo así. Pero lo que sí es claro, esque aprendo mucho mas en una buena charla con alguien, que en los libros o en las clases. Quiero que quede claro, que no es que no me guste leer (porque me encanta), ni asisitir a algunas clases (porque todos sabemos que hay clases que son insoportables), simplemente cuando hay diálogo, aprendo más. En ese sentido y en algunos otros soy socrático. Me gusta analizar y ver como va cambiando el rumbo de las charlas mientras se van tocando muchos temas y si hay cigarrillos, café y/o Coca-Cola, todo es mucho mas agradable.
Como en esas charlas quedan muchos temas por tocar o que se les pasa muy por encima, me gusta concluirlos de alguna forma y aunque es casi imposible hacerlo, me gusta por lo menos hacer un intento. Tengo cosas que contar siempre y me gusta que mi gente de México, sepa que me pasa en mi nueva vida ibérica. Como muchas veces no hay tiempo suficiente para contactar con todos y los mails muchas veces son muy personales, no se cuentan las cosas de diario, las tonterías de la calle, de esas con las que hablaba tanto con los Martinez, o el tigre y Leonardo, o con todos los Bravo (incluido por supuesto Don Gabriel), o con tíos, abuelos y primos y contoda esa gente que me lee con frecuencia y no he podido mencionar... en fin, este blog es para seguir la conversación por otros medios, para recordar viejas batallas e historias que viví con alguien de los que me lee, o para desahogar mis locuras y prentenciónes de cinéfilo, pseudolector, escritor frustrado y mi ciego amor por la música.
En conclusión, escribo para que me lean, si no estaría mintiendo pero eso es "accidental", por que lo que realmente quiero es seguir con esas conversaciones que nunca terminaron.
Como en esas charlas quedan muchos temas por tocar o que se les pasa muy por encima, me gusta concluirlos de alguna forma y aunque es casi imposible hacerlo, me gusta por lo menos hacer un intento. Tengo cosas que contar siempre y me gusta que mi gente de México, sepa que me pasa en mi nueva vida ibérica. Como muchas veces no hay tiempo suficiente para contactar con todos y los mails muchas veces son muy personales, no se cuentan las cosas de diario, las tonterías de la calle, de esas con las que hablaba tanto con los Martinez, o el tigre y Leonardo, o con todos los Bravo (incluido por supuesto Don Gabriel), o con tíos, abuelos y primos y contoda esa gente que me lee con frecuencia y no he podido mencionar... en fin, este blog es para seguir la conversación por otros medios, para recordar viejas batallas e historias que viví con alguien de los que me lee, o para desahogar mis locuras y prentenciónes de cinéfilo, pseudolector, escritor frustrado y mi ciego amor por la música.
En conclusión, escribo para que me lean, si no estaría mintiendo pero eso es "accidental", por que lo que realmente quiero es seguir con esas conversaciones que nunca terminaron.
Tuesday, March 14, 2006
Monte Pio Vol. III
Llevo tiempo ya sin escribir, pero han pasado muchas cosas por las cuales no he tenido tiempo, ya les contaré, pero primero termino con lo que empecé.
A la mañana siguiente, habiendo recuperado fuerzas, desayunamos en unos vasos desechables una "selecta" variedad de cereales con leche mientras sorteabamos los turnos para la ducha. Una vez hecho esto, nos dimos cuenta que era imposible intentar asearse en ese lugar, era preferible quedarse maloliente con esa mezcla de grasa y sudor que ocasiona el calor humedo a pillar algun hongo no descubierto aun nisiquiera por los mas doctos investigadores del reino funji. Lo que la noche anterior vimos como un baño, en realidad no llegaba ni a una letrina.
En vista del exito obtenido, guardamos nuestras cosas en el Jeep y nos dispusimos a largarnos de ahí, pero en ese proceso, Nando desapareció unos minutos de nuestra vista y regresó corriendo con una cara de alegría casi estúpida, nos dijo que la vista del lago era una belleza y que nos llevaramos la camara de fotos ya, era un imperativo.
Estabamos ahi viendo el lago de Catemaco y efectivamente, era una hermosura. Pedimos amablemente a un abuelo que iba paseando con sus nietos que nos sacara una foto y se negó, luego repetimos la operación con otro transeunte, que nos dió una extraña mirada y se marchó girando su cabeza de un lado a otro. En esos pueblos mexicanos, tan fuertemente influidos por cuestiones mágicas, de chamanes y brujos, creen que en las fotos, queda atrapada el alma y es por eso que nisiquiera se plantean sacar una y mucho menos salir en ellas. A unos pasos de ese lugar, a la orilla del lago, había una cafetería maravillosa, no tenía paredes y el tejado era de palma, tenía una cocina mas pequeña que la "recepción" del hotel donde pasamos la noche, que por cierto, ahora que me acuerdo y es un dato importante dentro de la narración. Al salir del hotel vimos al borrachin encargado del hotel y lo que todo el mundo esperaría, es verlo tirado a la sombra de un arbol con una chela curandose la cruda (para los españoles, esto es estar con una resaca impresionante), pero la escena no fué esa. Lo que vimos fue a aquel gentilhombre, que iba con unas mayas apretaditas a modo de pantalón, una camiseta de licra sin mangas con la que presumía sus prietos y delgados brazos mientras se bajaba de una bicicleta de montaña, incluso hoy me sigue resultando extraño que fuera el mismo personaje de la noche anterior, fué muy raro. Pero regreso a la cafetería, en donde realmente no pasó nada importante, compramos unos puros artesanales hechos a mano y nos hechamos un café endulzado con piloncillo (...bastante malo o por lo menos a mí no me gustó). De ahí, fuimos preguntando por todo Catemaco, como llegar a la playa mas cercana, porque si nuestros calculos no eran malos, estabamos muy cerca del golfo de México, la onda fué que de todos a los que preguntamos, solo uno nos pudo explicar.
Total que seguimos las instrucciones dadas por el morenito y nos internamos en la selva, seguimos por la carretera un buen rato, hasta que esta, al doblar una curva... pum, desapareció el asfalto y lo que seguía era un "camino" de tierra, lodo, plantas y hierva, que les puedo asegurar que nunca han visto algo así. Habíamos entrado en una reserva de la biósfera y ese camino, mas bien resultaba ser el único lugar por donde no crecían los grandes arboles selváticos.
En este peculiar camino, encontramos a un anciano que llevaba a cuestas un saco lleno de mandarinas y naranjas, amablemente le pedimos que nos diera una y no nos dió una, sino seis, dos para cada quien y lo único que pidió a cambio fué una sonrisa... me encanta la gente de pueblo.
Seguimos en nuestra busqueda atravesando aquellos territorios selváticos, me sentía, y puedo jurar que Diego y Nando también, como un biólogo en la busqueda de una extraña orquidea que sus pétalos dibujan un tablero de ajedrez y que en su polen tiene la cura para el cancer y es la fuente de la eterna juventud y pleno conocimiento. Estabamos curuzando territorios que de no ser por el Jeep, jamás hubieramos conocido, arboles centenarios con metros y metros de diametro, rios, charcos enormes llenos de barro, flores de todos los colores, tucanes, pericos, cientos de aves e insectos, mamiferos que no se dejaban ver, pero aguardaban con sigilo entre la espesa maleza a unestro paso y su presencia era tan imponente que se sentía. Diego, estaba por poner el disco de Yossu´n Dour, pero ya habíamos acordado, que hasta no estar en la playa, eso no se iba a escuchar, entonces cambió el plan y pusimos a el maestro Peter Gabriel para que amenizara nuestro ya ameno recorrido por la selva.
Llegamos a una llanura sin árboles que mediría unos 400 o 500 mts en donde vimos que desde el margen contrario al que estabamos nosotros, salía un Hummer militar lleno de individuos en la parte de atrás, vestidos de verde con metralletas al hombro, todos sentados muy propiamente a pesar de los meneos que les arreaba el coche. Detrás de ese, venía otro igual y al pasar junto a nosotros, contrario a nuestras espectativas, todos saludaron muy amablemente. Creíamos que nos iban a detener por algún control o algo, ya que no creimos normal encontrar a nadie por ahí y menos a unos militares tan bien pertrechados...
Depués de transitar durante espacio de una hora y media mas o menos, llegamos a una zona en donde otra vez nos encontramos con pavimento, pero había que cruzar una reja que no sé si por casualidad o porque así es simpre, pero estaba abierta de par en par. Tras una curva y un par de metros, nos encontramos, vimos una iglesia en un acantilado y tras ella, el mar que nos esperaba con los brazos abiertos desde hacía tiempo. Bajamos una cuesta que encontramos junto al templo a toda velocidad y al entrar en la arena con el Jeep mas sucio que nunca, sentimos por fin la brisa salada, estabamos frente al golfo de México y detras de nosotros un pueblo ancestral que nace donde termina el mar y se extende una espesa selva.
No se alejen, que dentro de poco viene lo bueno... (firmen)
A la mañana siguiente, habiendo recuperado fuerzas, desayunamos en unos vasos desechables una "selecta" variedad de cereales con leche mientras sorteabamos los turnos para la ducha. Una vez hecho esto, nos dimos cuenta que era imposible intentar asearse en ese lugar, era preferible quedarse maloliente con esa mezcla de grasa y sudor que ocasiona el calor humedo a pillar algun hongo no descubierto aun nisiquiera por los mas doctos investigadores del reino funji. Lo que la noche anterior vimos como un baño, en realidad no llegaba ni a una letrina.
En vista del exito obtenido, guardamos nuestras cosas en el Jeep y nos dispusimos a largarnos de ahí, pero en ese proceso, Nando desapareció unos minutos de nuestra vista y regresó corriendo con una cara de alegría casi estúpida, nos dijo que la vista del lago era una belleza y que nos llevaramos la camara de fotos ya, era un imperativo.
Estabamos ahi viendo el lago de Catemaco y efectivamente, era una hermosura. Pedimos amablemente a un abuelo que iba paseando con sus nietos que nos sacara una foto y se negó, luego repetimos la operación con otro transeunte, que nos dió una extraña mirada y se marchó girando su cabeza de un lado a otro. En esos pueblos mexicanos, tan fuertemente influidos por cuestiones mágicas, de chamanes y brujos, creen que en las fotos, queda atrapada el alma y es por eso que nisiquiera se plantean sacar una y mucho menos salir en ellas. A unos pasos de ese lugar, a la orilla del lago, había una cafetería maravillosa, no tenía paredes y el tejado era de palma, tenía una cocina mas pequeña que la "recepción" del hotel donde pasamos la noche, que por cierto, ahora que me acuerdo y es un dato importante dentro de la narración. Al salir del hotel vimos al borrachin encargado del hotel y lo que todo el mundo esperaría, es verlo tirado a la sombra de un arbol con una chela curandose la cruda (para los españoles, esto es estar con una resaca impresionante), pero la escena no fué esa. Lo que vimos fue a aquel gentilhombre, que iba con unas mayas apretaditas a modo de pantalón, una camiseta de licra sin mangas con la que presumía sus prietos y delgados brazos mientras se bajaba de una bicicleta de montaña, incluso hoy me sigue resultando extraño que fuera el mismo personaje de la noche anterior, fué muy raro. Pero regreso a la cafetería, en donde realmente no pasó nada importante, compramos unos puros artesanales hechos a mano y nos hechamos un café endulzado con piloncillo (...bastante malo o por lo menos a mí no me gustó). De ahí, fuimos preguntando por todo Catemaco, como llegar a la playa mas cercana, porque si nuestros calculos no eran malos, estabamos muy cerca del golfo de México, la onda fué que de todos a los que preguntamos, solo uno nos pudo explicar.
Total que seguimos las instrucciones dadas por el morenito y nos internamos en la selva, seguimos por la carretera un buen rato, hasta que esta, al doblar una curva... pum, desapareció el asfalto y lo que seguía era un "camino" de tierra, lodo, plantas y hierva, que les puedo asegurar que nunca han visto algo así. Habíamos entrado en una reserva de la biósfera y ese camino, mas bien resultaba ser el único lugar por donde no crecían los grandes arboles selváticos.
En este peculiar camino, encontramos a un anciano que llevaba a cuestas un saco lleno de mandarinas y naranjas, amablemente le pedimos que nos diera una y no nos dió una, sino seis, dos para cada quien y lo único que pidió a cambio fué una sonrisa... me encanta la gente de pueblo.
Seguimos en nuestra busqueda atravesando aquellos territorios selváticos, me sentía, y puedo jurar que Diego y Nando también, como un biólogo en la busqueda de una extraña orquidea que sus pétalos dibujan un tablero de ajedrez y que en su polen tiene la cura para el cancer y es la fuente de la eterna juventud y pleno conocimiento. Estabamos curuzando territorios que de no ser por el Jeep, jamás hubieramos conocido, arboles centenarios con metros y metros de diametro, rios, charcos enormes llenos de barro, flores de todos los colores, tucanes, pericos, cientos de aves e insectos, mamiferos que no se dejaban ver, pero aguardaban con sigilo entre la espesa maleza a unestro paso y su presencia era tan imponente que se sentía. Diego, estaba por poner el disco de Yossu´n Dour, pero ya habíamos acordado, que hasta no estar en la playa, eso no se iba a escuchar, entonces cambió el plan y pusimos a el maestro Peter Gabriel para que amenizara nuestro ya ameno recorrido por la selva.
Llegamos a una llanura sin árboles que mediría unos 400 o 500 mts en donde vimos que desde el margen contrario al que estabamos nosotros, salía un Hummer militar lleno de individuos en la parte de atrás, vestidos de verde con metralletas al hombro, todos sentados muy propiamente a pesar de los meneos que les arreaba el coche. Detrás de ese, venía otro igual y al pasar junto a nosotros, contrario a nuestras espectativas, todos saludaron muy amablemente. Creíamos que nos iban a detener por algún control o algo, ya que no creimos normal encontrar a nadie por ahí y menos a unos militares tan bien pertrechados...
Depués de transitar durante espacio de una hora y media mas o menos, llegamos a una zona en donde otra vez nos encontramos con pavimento, pero había que cruzar una reja que no sé si por casualidad o porque así es simpre, pero estaba abierta de par en par. Tras una curva y un par de metros, nos encontramos, vimos una iglesia en un acantilado y tras ella, el mar que nos esperaba con los brazos abiertos desde hacía tiempo. Bajamos una cuesta que encontramos junto al templo a toda velocidad y al entrar en la arena con el Jeep mas sucio que nunca, sentimos por fin la brisa salada, estabamos frente al golfo de México y detras de nosotros un pueblo ancestral que nace donde termina el mar y se extende una espesa selva.
No se alejen, que dentro de poco viene lo bueno... (firmen)
Monday, February 27, 2006
Maui
Hare un paréntesis dentro de las aventuras, para narrar una curiosa historia mitológica, que durante el viaje nos acompañó a Diego, Nando, el Jeep y un servidor.
Todas las culturas del mundo, tienen una versión del génesis y hay muchas que coinciden en la que narra la Biblia, puesto que parten del mismo punto y el Antiguo Testamento es algo que sustentan en común las más importantes y extendidas religiónes monoteistas. Esta historia de la creación de la tierra y la vida en ella, tiene poco que ver con lo que conocemos en occidente, puesto que es el punto de vista de los nativos de las islas que encontramos en oceanía.
Maui, era el único habitante y creador de esta tierra. La leyenda cuenta, que él vivía solo, en una barca en un mundo en el que todo era agua y cielo. Él, como única persona en un mundo con esas condiciónes, era capaz de beber agua, porque en ese entonces el mar no era salado y no tenía la necesidad de pescar, porque además había creado un animal perfecto en cuanto a la caza se refiere, a partir del agua y su gran poder mágico. Este animal lo nombró como su mejor amigo y única criatura capaz de obedecerle, le otorgó el nombre de tiburón (que en esa lengua significa "fiera"). Maui le otorgó una inteligencia privilegiada y entablaron una relación que durante años fué benéfica para ambos, ya que Maui dirigia a su amigo a donde había bancos de peces y buenas temperaturas, para que así los dos pudieran comer y mantener un orden natural y equilibrio perfecto.
Maui y su amigo guardián, viajaron por todo el mar descubriando todos los secretos que guardaba este en sus profundidades. Con el tiempo, el tiburón, le pidió a Maui una compañera, puesto que no quería ser él el único en su especie. Maui, dudó del plan de su amigo, porque pensó que le había dotado con una inteligencia tal, que su plan no podía ser tan limpio. Maui temió que la especie de su amigo dominara el mundo que había sido creado por él y para él. Aun así, optó por concederle a su amigo ese deseo, pero hizo una trampa en el proceso pensando que su amigo no lo notaría, creó una hembra, hermosa, perfecta y fertil, pero que no tenía ni remotamente la misma inteligencia que él. Ese fué el fallo de Maui, ya que la hembra preñada de tiburón, al pasar los años, fué alumbrando a toda su descencdencia, terminando con todo el orden que ya había sido establecido haciendo que los bancos de peces huyeran a zonas mas frías.
El tiburón se enfadó con Maui y lo dejó para siempre. Pasaron los meses y Maui no encontraba peces, hasta que un día decidió provar algo nuevo. Secando el agua del mar y con un poco de magia, creó un puñado de tierra y de ahí decidió hacer crecer un arbol dentro de su mano. El arbol creció tan solo unos cetimetros y acto seguido se secó, dejando así un palo seco de madera. Pasaron los días, Maui se cortó una trenza de pelo y la ató a la rama formando así una especie de caña de pescar, que por no tener anzuelo, no le servía para nada.
Una mañana, Maui decidió sumergirse en el mar para intentar cazar algún pez grande, y poder comer, puesto que llevaba días sin encontrar algo que pudiera engullirse. En su inmersión, encontró a un tiburón, que evidentemente era un hijo de su amigo. La bestia atacó a Maui, sin saber de quien se trataba. Maui, que erea un ser de gran poder, tras librar una larga batalla y llevarse mas de una buena mordida, mató al animal. La sangre derramada por Maui en las aguas del mar, dió origen a ese sabor salino y es por eso que él no la pudo beber nunca más y tampoco nadie de toda su descendencia. Subido ya en su barca, Maui se sacó de el estomago un diente de tiburón que se le había enterrado, dejando así una cicatriz que todos los humanos le hemos heredado, el ombligo. Con el diente de ese tiburón, hijo de su viejo amigo amigo, se hizo de un excelente anzuelo para su primitiva caña de pescar y pudo comer durante los siguientes días bebiendo el agua que podía conservar de las lluvias.
Pasaron los días y en una oscura tarde que batizinaba una grán tormenta, Maui recibió una horrible visita, era su aniguo amigo el tiburón, estaba furioso y dispuesto a vengar la muerte de su hijo. Primero hablaron, pero al final de la discusión el tiburón lo amenazó con terminar con su vida, Maui intentó huir, pero puesto que él lo había creado, sabía que mientras permaneciera en el mar nunca podría escapar de él y tampoco era su intención matarlo, ya que él era su obra maestra y el simple hecho de pensarlo le daba una grán tristeza. Maui pensó en una mejor opción, así que en medio de la trifulca, arrojó con todas sus fuerzas el anzuelo de la caña y gracias a su poderosa magia, sacó del fondo del oceano toda la tierra quedando así a salvo de la amenaza del tiburón.
Pasaron los años y Maui creó a todos los animales y plantas de la tierra, creó rios y lagos para que todos pudieran beber agua limpia, hizo montañas y volcanes para dar un aspecto hermoso a esa tierra que cada día le gustaba más que el oceano en que había empezado todo.
El tiempo lo ayudó a olvidar a su primer creación, ya que había creado a la primer mujer, que era su mejor amiga y única compañera, igual de perfecta que él, con la que había tenido hijos y todos podrían heredar ese mundo que él había creado impulsado por el miedo, pero con un gran gran cariño. El tiburón y Maui no se encontraron nunca más, pero todos los hijos de ese tiburón desean vengar la muerte de aquel tiburón matado por un hombre y es por eso que no vivimos más en el mar.
Todas las culturas del mundo, tienen una versión del génesis y hay muchas que coinciden en la que narra la Biblia, puesto que parten del mismo punto y el Antiguo Testamento es algo que sustentan en común las más importantes y extendidas religiónes monoteistas. Esta historia de la creación de la tierra y la vida en ella, tiene poco que ver con lo que conocemos en occidente, puesto que es el punto de vista de los nativos de las islas que encontramos en oceanía.
Maui, era el único habitante y creador de esta tierra. La leyenda cuenta, que él vivía solo, en una barca en un mundo en el que todo era agua y cielo. Él, como única persona en un mundo con esas condiciónes, era capaz de beber agua, porque en ese entonces el mar no era salado y no tenía la necesidad de pescar, porque además había creado un animal perfecto en cuanto a la caza se refiere, a partir del agua y su gran poder mágico. Este animal lo nombró como su mejor amigo y única criatura capaz de obedecerle, le otorgó el nombre de tiburón (que en esa lengua significa "fiera"). Maui le otorgó una inteligencia privilegiada y entablaron una relación que durante años fué benéfica para ambos, ya que Maui dirigia a su amigo a donde había bancos de peces y buenas temperaturas, para que así los dos pudieran comer y mantener un orden natural y equilibrio perfecto.
Maui y su amigo guardián, viajaron por todo el mar descubriando todos los secretos que guardaba este en sus profundidades. Con el tiempo, el tiburón, le pidió a Maui una compañera, puesto que no quería ser él el único en su especie. Maui, dudó del plan de su amigo, porque pensó que le había dotado con una inteligencia tal, que su plan no podía ser tan limpio. Maui temió que la especie de su amigo dominara el mundo que había sido creado por él y para él. Aun así, optó por concederle a su amigo ese deseo, pero hizo una trampa en el proceso pensando que su amigo no lo notaría, creó una hembra, hermosa, perfecta y fertil, pero que no tenía ni remotamente la misma inteligencia que él. Ese fué el fallo de Maui, ya que la hembra preñada de tiburón, al pasar los años, fué alumbrando a toda su descencdencia, terminando con todo el orden que ya había sido establecido haciendo que los bancos de peces huyeran a zonas mas frías.
El tiburón se enfadó con Maui y lo dejó para siempre. Pasaron los meses y Maui no encontraba peces, hasta que un día decidió provar algo nuevo. Secando el agua del mar y con un poco de magia, creó un puñado de tierra y de ahí decidió hacer crecer un arbol dentro de su mano. El arbol creció tan solo unos cetimetros y acto seguido se secó, dejando así un palo seco de madera. Pasaron los días, Maui se cortó una trenza de pelo y la ató a la rama formando así una especie de caña de pescar, que por no tener anzuelo, no le servía para nada.
Una mañana, Maui decidió sumergirse en el mar para intentar cazar algún pez grande, y poder comer, puesto que llevaba días sin encontrar algo que pudiera engullirse. En su inmersión, encontró a un tiburón, que evidentemente era un hijo de su amigo. La bestia atacó a Maui, sin saber de quien se trataba. Maui, que erea un ser de gran poder, tras librar una larga batalla y llevarse mas de una buena mordida, mató al animal. La sangre derramada por Maui en las aguas del mar, dió origen a ese sabor salino y es por eso que él no la pudo beber nunca más y tampoco nadie de toda su descendencia. Subido ya en su barca, Maui se sacó de el estomago un diente de tiburón que se le había enterrado, dejando así una cicatriz que todos los humanos le hemos heredado, el ombligo. Con el diente de ese tiburón, hijo de su viejo amigo amigo, se hizo de un excelente anzuelo para su primitiva caña de pescar y pudo comer durante los siguientes días bebiendo el agua que podía conservar de las lluvias.
Pasaron los días y en una oscura tarde que batizinaba una grán tormenta, Maui recibió una horrible visita, era su aniguo amigo el tiburón, estaba furioso y dispuesto a vengar la muerte de su hijo. Primero hablaron, pero al final de la discusión el tiburón lo amenazó con terminar con su vida, Maui intentó huir, pero puesto que él lo había creado, sabía que mientras permaneciera en el mar nunca podría escapar de él y tampoco era su intención matarlo, ya que él era su obra maestra y el simple hecho de pensarlo le daba una grán tristeza. Maui pensó en una mejor opción, así que en medio de la trifulca, arrojó con todas sus fuerzas el anzuelo de la caña y gracias a su poderosa magia, sacó del fondo del oceano toda la tierra quedando así a salvo de la amenaza del tiburón.
Pasaron los años y Maui creó a todos los animales y plantas de la tierra, creó rios y lagos para que todos pudieran beber agua limpia, hizo montañas y volcanes para dar un aspecto hermoso a esa tierra que cada día le gustaba más que el oceano en que había empezado todo.
El tiempo lo ayudó a olvidar a su primer creación, ya que había creado a la primer mujer, que era su mejor amiga y única compañera, igual de perfecta que él, con la que había tenido hijos y todos podrían heredar ese mundo que él había creado impulsado por el miedo, pero con un gran gran cariño. El tiburón y Maui no se encontraron nunca más, pero todos los hijos de ese tiburón desean vengar la muerte de aquel tiburón matado por un hombre y es por eso que no vivimos más en el mar.
Thursday, February 16, 2006
Monte Pio Vol. II
Llegando a Catemaco, al rededor de las diez u once de la noche, nos encontramos con la sorpresa de que ese lugar, tantísimas veces mencionado por tanta gente, no era mas que un miserable pueblo con cinco calles y algo a lo que los oriundos llaman orgullosamente "la costera", que no era mas que una calle de doble sentido de no más de 5 km, en la que a un lado estaba un lago y al otro la parte turística y donde están las casas de los más adinerados.
Para los que no sepan que es Catemaco y cual es su mas famoso atractivo, lo explicaré en unas pocas lineas con el propósito de no desviar mucho el objetivo principal de la narración; Catemaco es famos porque hay brujos (tanto "buenos", como "malos"), que cobran dinero o favores por servicios supuestamente mágicos. No sé de ese tema con mayor profundidad y no creo en nada de eso, pero es muy cierto que se siente algo raro en ese lugar, el aire es denso y la gente no es ni lejanamente tan agradable y hospitalaria como en el resto de los pueblos mexicanos en los que he estado.
Retomando el tema: Estabamos llegando a Catemaco y lo primero que nos preguntabamos unos a otros era si realmente eso era el pueblo maravilloso y encantador del que tanto habíamos oido hablar. Dentro de toda esta confusión, Nando, el mas sensato del grupo, propuso bajar del Jeep y preguntar en un restaurante o bar (o no se que era) que casualmente seguía abierto a esas horas de la noche, donde estabamos. Al bajar de nuestro vehiculo de locomocion todo terreno, Diego que estaba profundamente desconcertado y cansado insistió exteriorizando una vez más la pregunta que todos nos haciamos a nuestros adentros desde que entramos a ahí; "¿donde chingados estamos wey?" y al mismo tiempo, Nando y yo, que mirabamos a un enorme letrero de neon verde y amarillo fosforescente, leimos en voz alta lo que rezaba: "la chingada". El estallido en risas porvocado por ese curioso acontecimiento nos ayudó a relajarnos y ver que no habia nada perdido y puesto a que no ibamos a ningun lugar en específico y ahí había donde dormir, realmente solo era una parte más de la aventura.
Nos acercamos a "la chingada" a indagar las posibilidades que existian, de que a esas horas, en un pueblo cacahuetero, encontraramos un lugar donde nos dejaran dormir a cambio de unas cuantas monedas. El mesero del lugar, que nos quería empachar con "camarones de lago" (¿que será eso?), nos dijo, -Ira... la casa blanca de las "palmeras grndes", esa que tiene un "jardinzoooote", hora es "hotel" y cual que con suerte está el velador con los ojos pelones y chance les deja una habitación de los bungalitos que tienen por atrás. Además, pueden dejar su "camionetita" ahí, afueritas de la puerta, ¡pueden ir a ver y luego regresense a cenar "güeros", además, les podemos conseguir unas damitas de compañia verdad chavos!-. Pobre wey... no tenía ni idea de lo que hablabala. La casa blanca, era gris y las palmeras eran una ridiculez, lo del jardinzooote, también era un decir porque era del tamaño de cuatro cajones de estacionamiento, y lo del hotel... bueno dejaba mucho que desear, pero tampoco esperabamos mucho más, lo que nos dejó atónitos, además de que nos ofreciera simpáticamente unas "damitas de compañía", fué que dijera "camionetita". ¡Pendejo!. ¿Es un Jeep estas ciego o que? ¿como es que no puedes notar la diferencia entre una "camionetita" y un Jeep? es como confundirte entre un gato y un león, o peor, una rata sucia de alcantarilla con los dientes rotos y un majestuoso oso (hasta rima...) con el pelaje color tabaco, sedoso y zarpas afiladas. ¡No mames!.
Total que fuimos al lugar mentando madres por la estúpida confusión del lanchero que hacía propagnda de "la chingada" y llegamos a los bungalitos. En dicho lugar, bajamos del Jeep (si, JEEP no "camionetita") y nos acercamos a lo que se suponía que era la recepción, en realidad no era mas que el cuarto de las calderas con una puerta de madera a modo de mesa, un teléfono viejo y un niño de cuatro años jugando con un tractor de plástico de mala calidad, que se le notó entusiasmo al vernos entrar porque no dejó de dar saltitos. Frente a ese panorama, decidimos dar un vistazo al rededor procurando encontrar algún individuo ligeramente competente, que sirviera cuando menos para decirnos si había habitaciones libres para nosotros en ese lugar. Diego, dió un par de voces y le preguntó amabilisimamente al niño si estaba su padre por ahí, o alguien medianamente adulto, el niño pareció no haber entendido nada porqeu no dijo ni media palabra, pero se alejó de nuestra vista metiendose entre un monton de cajas y barriles de donde salió una lugubre figura delgada, con un bigote tan finamente areglado que parecía un dibujo, tenía unas ojeras que le llegaban a las rodillas y una mata de pelo enmarañado y sucio que parecía no haber tocado agua y jabón en un espacio de no mas de siete meses. El tipo, tosiendo y quitandose los mocos con la mano, se acercó a nosotros y al acercarse, con su simple respiración, nos llegó un tufazo a tequila tal, que de no ser por la altura de Catemaco sobre el nivel del mar (que es muy poca) nos hubieramos caido de un sentón con una borrachera igual que la que él llevaba encima. El tipo apenas en pié, sin preguntar, ni decir nada, nos dió las llaves de la habitación y se dispuso a regresar a sus aposentos. Tras una ardua labor de paciencia por nuestra parte, conseguimos sacarle el precio del lugar por cada noche. No recuerdo bien cuanto costó, pero recuerdo que no era nada caro.
La habitación es uno de los lugares mas curiosos en los que he estado; tenía dos puertas de entrada, una (la trasera) era por el baño que daba directamente al estacionamiento en donde descansaba plácidamente el Jeep y la otra (la principal) por la "avenida" principal. Fué desconcertante bajar las mochilas, grabadora, discos y comida del Jeep, para abrir la puerta de la que era nuestra habitacion y encontrarnos con que era un baño. Empujé curiosamente una puerta y me encontré con una tele y un espejo en primer plano, encendí la luz y estaban dos camas del año 2000 a.c. y un par de sillones cubiertos con plástico llenos de quemadas de cigarro, y dos ventiladores en el techo. Creemos, que estaba pintada de color verde pistache, o por lo menos en algún momento fué así, porque la humedad había destrozado tanto el lugar que era ya casi imposible definirlo.
A la luz de unas lamparas de neon, cenamos rodeados de moscas y toda clase de bichos, unas latas de atun y unas sopas maruchan acompañadas de la primer botella de vino, lo cual sin duda fué lo mejor sin descartar, obviamente, la deliciosa y larga charla que parecía no tener final.
Para los que no sepan que es Catemaco y cual es su mas famoso atractivo, lo explicaré en unas pocas lineas con el propósito de no desviar mucho el objetivo principal de la narración; Catemaco es famos porque hay brujos (tanto "buenos", como "malos"), que cobran dinero o favores por servicios supuestamente mágicos. No sé de ese tema con mayor profundidad y no creo en nada de eso, pero es muy cierto que se siente algo raro en ese lugar, el aire es denso y la gente no es ni lejanamente tan agradable y hospitalaria como en el resto de los pueblos mexicanos en los que he estado.
Retomando el tema: Estabamos llegando a Catemaco y lo primero que nos preguntabamos unos a otros era si realmente eso era el pueblo maravilloso y encantador del que tanto habíamos oido hablar. Dentro de toda esta confusión, Nando, el mas sensato del grupo, propuso bajar del Jeep y preguntar en un restaurante o bar (o no se que era) que casualmente seguía abierto a esas horas de la noche, donde estabamos. Al bajar de nuestro vehiculo de locomocion todo terreno, Diego que estaba profundamente desconcertado y cansado insistió exteriorizando una vez más la pregunta que todos nos haciamos a nuestros adentros desde que entramos a ahí; "¿donde chingados estamos wey?" y al mismo tiempo, Nando y yo, que mirabamos a un enorme letrero de neon verde y amarillo fosforescente, leimos en voz alta lo que rezaba: "la chingada". El estallido en risas porvocado por ese curioso acontecimiento nos ayudó a relajarnos y ver que no habia nada perdido y puesto a que no ibamos a ningun lugar en específico y ahí había donde dormir, realmente solo era una parte más de la aventura.
Nos acercamos a "la chingada" a indagar las posibilidades que existian, de que a esas horas, en un pueblo cacahuetero, encontraramos un lugar donde nos dejaran dormir a cambio de unas cuantas monedas. El mesero del lugar, que nos quería empachar con "camarones de lago" (¿que será eso?), nos dijo, -Ira... la casa blanca de las "palmeras grndes", esa que tiene un "jardinzoooote", hora es "hotel" y cual que con suerte está el velador con los ojos pelones y chance les deja una habitación de los bungalitos que tienen por atrás. Además, pueden dejar su "camionetita" ahí, afueritas de la puerta, ¡pueden ir a ver y luego regresense a cenar "güeros", además, les podemos conseguir unas damitas de compañia verdad chavos!-. Pobre wey... no tenía ni idea de lo que hablabala. La casa blanca, era gris y las palmeras eran una ridiculez, lo del jardinzooote, también era un decir porque era del tamaño de cuatro cajones de estacionamiento, y lo del hotel... bueno dejaba mucho que desear, pero tampoco esperabamos mucho más, lo que nos dejó atónitos, además de que nos ofreciera simpáticamente unas "damitas de compañía", fué que dijera "camionetita". ¡Pendejo!. ¿Es un Jeep estas ciego o que? ¿como es que no puedes notar la diferencia entre una "camionetita" y un Jeep? es como confundirte entre un gato y un león, o peor, una rata sucia de alcantarilla con los dientes rotos y un majestuoso oso (hasta rima...) con el pelaje color tabaco, sedoso y zarpas afiladas. ¡No mames!.
Total que fuimos al lugar mentando madres por la estúpida confusión del lanchero que hacía propagnda de "la chingada" y llegamos a los bungalitos. En dicho lugar, bajamos del Jeep (si, JEEP no "camionetita") y nos acercamos a lo que se suponía que era la recepción, en realidad no era mas que el cuarto de las calderas con una puerta de madera a modo de mesa, un teléfono viejo y un niño de cuatro años jugando con un tractor de plástico de mala calidad, que se le notó entusiasmo al vernos entrar porque no dejó de dar saltitos. Frente a ese panorama, decidimos dar un vistazo al rededor procurando encontrar algún individuo ligeramente competente, que sirviera cuando menos para decirnos si había habitaciones libres para nosotros en ese lugar. Diego, dió un par de voces y le preguntó amabilisimamente al niño si estaba su padre por ahí, o alguien medianamente adulto, el niño pareció no haber entendido nada porqeu no dijo ni media palabra, pero se alejó de nuestra vista metiendose entre un monton de cajas y barriles de donde salió una lugubre figura delgada, con un bigote tan finamente areglado que parecía un dibujo, tenía unas ojeras que le llegaban a las rodillas y una mata de pelo enmarañado y sucio que parecía no haber tocado agua y jabón en un espacio de no mas de siete meses. El tipo, tosiendo y quitandose los mocos con la mano, se acercó a nosotros y al acercarse, con su simple respiración, nos llegó un tufazo a tequila tal, que de no ser por la altura de Catemaco sobre el nivel del mar (que es muy poca) nos hubieramos caido de un sentón con una borrachera igual que la que él llevaba encima. El tipo apenas en pié, sin preguntar, ni decir nada, nos dió las llaves de la habitación y se dispuso a regresar a sus aposentos. Tras una ardua labor de paciencia por nuestra parte, conseguimos sacarle el precio del lugar por cada noche. No recuerdo bien cuanto costó, pero recuerdo que no era nada caro.
La habitación es uno de los lugares mas curiosos en los que he estado; tenía dos puertas de entrada, una (la trasera) era por el baño que daba directamente al estacionamiento en donde descansaba plácidamente el Jeep y la otra (la principal) por la "avenida" principal. Fué desconcertante bajar las mochilas, grabadora, discos y comida del Jeep, para abrir la puerta de la que era nuestra habitacion y encontrarnos con que era un baño. Empujé curiosamente una puerta y me encontré con una tele y un espejo en primer plano, encendí la luz y estaban dos camas del año 2000 a.c. y un par de sillones cubiertos con plástico llenos de quemadas de cigarro, y dos ventiladores en el techo. Creemos, que estaba pintada de color verde pistache, o por lo menos en algún momento fué así, porque la humedad había destrozado tanto el lugar que era ya casi imposible definirlo.
A la luz de unas lamparas de neon, cenamos rodeados de moscas y toda clase de bichos, unas latas de atun y unas sopas maruchan acompañadas de la primer botella de vino, lo cual sin duda fué lo mejor sin descartar, obviamente, la deliciosa y larga charla que parecía no tener final.
Monday, February 13, 2006
Honor a quien honor merece.
Después de largo tiempo sin pasarme a poner un post por estos lares y dejando un poco en suspenso lo que apsó en Catemaco con Diego, Nando y el Jeep. Me gustaría hacer que todos mis lectores y amigos, sepan la postura que tengo frente a ciertos íconos de la cultura "pop" del siglo XX. Muy porbablemente, como ya ha pasado en otras ocasiones, habrá mas de uno que esté dispuesto a colgarme por algunas de las afirmaciones que estoy por narrar, pero... que se le va a hacer, ¿para gustos están los colores no?
Voy a empezar con una leyenda del rock`n´roll, el nombrado "rey", Elvis. La verdad no es que tenga nada en contra de su persona, es más, la verdad es que me dá hasta un poco de tristeza que siendo un pobre diablo al que Forest le enseñó su mas atractivo truco, haya muerto por culpa de las drogas, inmortalizando así su imagen. Pero la verdad, siendo sinceros y quitandonos las mascaras, Elvis, no tenía ningún mérito, era un blanco guapo, con voz de negro que solía cantar música de negros dirigida a un publico blanco en los días en que el mercado musical de EUA y la divisón de razas, estaban profundamente segmentados (como lo siguen estando hoy en dia, aunque se diga que no). El caso es que Presley no hizo nada nuevo, simplemente a partir de él, se le cambió el nombre al R&B que escuchaban y cantaban los negros y se le puso rock`n´roll para que lo bailaran los blancos.
Elvis fué y seguirá siendo "el rey", aunque habemos unos cuantos que no nos sumamos a la lista de quienes lo denominamos así. El Rey, es su contemporaneo Jhonny Cash, él si proponía, él si tenía un estilo propio e indiscutible, él si conocia de lo que cantaba, en resumidas cuentas, él si hacía las cosas bien. Lo irónico, es que él no era guapo, no baliaba ni hacía música de negros aunque su forma de vestir y su música, sonara a ese color. Con la voz profunda y melancólica, con una vida llena de altos y bajos, él no murió jeven y no se consagró como el mas grande por el hecho de seguir en este mundo hasta llegar a viejo.
Que quede claro que no pongo estas lineas como resultado de una fiebre de Cash por haber visto la peli de "walk the line" recientemente, pienso de forma similar a cerca de muchos otros casos parecidos, que con el tiempo iré subiendo a este espacio.
Voy a empezar con una leyenda del rock`n´roll, el nombrado "rey", Elvis. La verdad no es que tenga nada en contra de su persona, es más, la verdad es que me dá hasta un poco de tristeza que siendo un pobre diablo al que Forest le enseñó su mas atractivo truco, haya muerto por culpa de las drogas, inmortalizando así su imagen. Pero la verdad, siendo sinceros y quitandonos las mascaras, Elvis, no tenía ningún mérito, era un blanco guapo, con voz de negro que solía cantar música de negros dirigida a un publico blanco en los días en que el mercado musical de EUA y la divisón de razas, estaban profundamente segmentados (como lo siguen estando hoy en dia, aunque se diga que no). El caso es que Presley no hizo nada nuevo, simplemente a partir de él, se le cambió el nombre al R&B que escuchaban y cantaban los negros y se le puso rock`n´roll para que lo bailaran los blancos.
Elvis fué y seguirá siendo "el rey", aunque habemos unos cuantos que no nos sumamos a la lista de quienes lo denominamos así. El Rey, es su contemporaneo Jhonny Cash, él si proponía, él si tenía un estilo propio e indiscutible, él si conocia de lo que cantaba, en resumidas cuentas, él si hacía las cosas bien. Lo irónico, es que él no era guapo, no baliaba ni hacía música de negros aunque su forma de vestir y su música, sonara a ese color. Con la voz profunda y melancólica, con una vida llena de altos y bajos, él no murió jeven y no se consagró como el mas grande por el hecho de seguir en este mundo hasta llegar a viejo.
Que quede claro que no pongo estas lineas como resultado de una fiebre de Cash por haber visto la peli de "walk the line" recientemente, pienso de forma similar a cerca de muchos otros casos parecidos, que con el tiempo iré subiendo a este espacio.
Sunday, January 29, 2006
Monte Pio Vol. I
Aunque para muchos no es más que una pequeña aldea perida en la selva y bañada por el golfo de México al sur del estado de Veracruz, para un servidor y dos de sus más cercanos amigos, es un lugar maravilloso que quedó intacto al paso de los años y la globalización, donde sigue existiendo la mágia y quedará tatuado en nuestra memoria hasta el día que nos encontremos a punto de emprender nuestro último viaje, del que no volveremos jamás. Porque Monte Pio fué la primera aventura de muchas.
Era una noche de invierno en la ciudad de México y estabamos cuatro personas en la terraza de una cafetería en la que yo había trabajado, a un costado de la conocida Av.Lomas Verdes. Después de un rato, si mal no recuerdo, solo quedamos tres porque el cuarto se subió en su Chevrolet Cavalier y se fué. Entre tres vasos desechables, llenos de café a la mitad y cigarros como para soportar otros cuatro más acompañados de una deliciosa charla, salió el tema; nos iriamos de viaje a Veracruz o a la Hueasteca potosina y sin tener nada muy claro, ya habíamos decidido el presupuesto económico, el día de salida, el regreso y porsupuesto el medio de locomoción. El tema estaba en el aire, cientos de variables jugaban su papel y como siempre se sentía que todo lo que pasaba por nuestras cabezas podía llegar a ser cierto, o simplemente quedarse ahí y después de un rato irse con el humo del tabaco que flotaba sobre nuestras cabezas. Pero esta vez había algo, no queríamos que se fueran esos pensamientos, queríamos hacerlos una realidad.
27 de diciembre de 2004. Eran las nueve de la mañana y el frio invernal, seco semi-desértico del valle de México, podía congelar las piedras. Se podía ver un Jeep Wrangler color blanco en dirección a Puebla, en él ibamos subidos tres amigos que todavía no veíamos la aventura que nacía cada kilómetro que dejabamos atrás nuestra querida ciudad. El copiloto, Nando Martinez se encargaba de guiar la expedición mirando las instrucciones del "mapa" que nos llevaría al destino elegido; una playa virgen en Veracruz. Diego Martinez (hermano e inseparable compinche de Nando), era quien elegiría la música ideal para las necesidades del viaje, suministraría Camels y haría la contabilidad de los recursos económicos y de sobrevivencia, que consistían en latas de atún, sopas maruchan, queso, chorizo, salchichón, agua y dos botellas de vino. En el lugar del piloto, estaba yo, que mi única responsabilidad hasta ese momento era la de mirar a la carretera así que me puse mis gafas Ray-Ban de poli (que son casi parte de mí) y un sombrero al estilo de Indiana Jones, porque el sol matutino del invierno mexicano es cegador y cualquier titubeo podía ser catastrófico.
Puebla había quedado atrás y el descenso de altura empezaba ya a notarse en la temperatura, que cada metro que bajabamos se hacía mas calurosa, pero sobretodo se notaba en los paisajes, que eran mas verdes y menos ocres. Al ritmo de Dave Mathews Band, Bela Fleck and the Flecktones, Led Zeppelin, The Velvet Undergronud y la inolvidable voz de Norah Jones, ibamos quemando millas acompañados de una deliciosa charla que parecía interminable. Nos faltaba cada vez menos para llegar a nuestro deseado paraiso.
Habíamos atravesado la última sierra antes de llegar al estado de Veracruz, bajamos del coche para comer y ya se podía oler el mar aunque no se veía por ninguna parte. Estabamos haciendo mejor tiempo del que jamás hubieramos imaginado, eran las cuatro de la tarde y estabamos muy cerca de nuestro destino, o al menos eso creíamos. Después de retozar al lado de la carretera decidimos seguir con nuestro camino.
Pasaron mas de dos horas y no aparecía el letrero que buscabamos, nos habíamos perdido y la noche estaba por caernos encima, mientras mas avanzavamos, la carretera se hacía peor y mas peligrosa, estabamos entrando en otra sierra pero esta vez rodeada de selva. Los pueblos por los que cruzabamos eran mas feos uno que el anterior y le gente nos daba muy mala espina. Llegó un punto entre un pueblo y otro, en que la noche era tan negra y la maleza de la selva tan cerrada que apenas se podía ver incluso con las luces largas del Jeep, de vez en cuando murcielagos enormes zurcaban el aire a escasos palmos, se veían através de los arboles figuras fugaces de animales y se sentía que miradas amarillas nos atravesaban. No sabíamos donde estabamos y no aparecía ni una luz en el orizonte. Creíamos que la parte más dificil era esa, conducir en esas condiciones y mantener la calma era muy complicado sobretodo porque no sabíamos donde estabamos parados. Al pasar un rato en esas circunstancias al fin vimos una señalización a penas visible que decía "Catemaco 60 km" estabamos salvados, llevabamos esperando eso horas y ahora faltaba muy poco para poder pasar la noche.
Era una noche de invierno en la ciudad de México y estabamos cuatro personas en la terraza de una cafetería en la que yo había trabajado, a un costado de la conocida Av.Lomas Verdes. Después de un rato, si mal no recuerdo, solo quedamos tres porque el cuarto se subió en su Chevrolet Cavalier y se fué. Entre tres vasos desechables, llenos de café a la mitad y cigarros como para soportar otros cuatro más acompañados de una deliciosa charla, salió el tema; nos iriamos de viaje a Veracruz o a la Hueasteca potosina y sin tener nada muy claro, ya habíamos decidido el presupuesto económico, el día de salida, el regreso y porsupuesto el medio de locomoción. El tema estaba en el aire, cientos de variables jugaban su papel y como siempre se sentía que todo lo que pasaba por nuestras cabezas podía llegar a ser cierto, o simplemente quedarse ahí y después de un rato irse con el humo del tabaco que flotaba sobre nuestras cabezas. Pero esta vez había algo, no queríamos que se fueran esos pensamientos, queríamos hacerlos una realidad.
27 de diciembre de 2004. Eran las nueve de la mañana y el frio invernal, seco semi-desértico del valle de México, podía congelar las piedras. Se podía ver un Jeep Wrangler color blanco en dirección a Puebla, en él ibamos subidos tres amigos que todavía no veíamos la aventura que nacía cada kilómetro que dejabamos atrás nuestra querida ciudad. El copiloto, Nando Martinez se encargaba de guiar la expedición mirando las instrucciones del "mapa" que nos llevaría al destino elegido; una playa virgen en Veracruz. Diego Martinez (hermano e inseparable compinche de Nando), era quien elegiría la música ideal para las necesidades del viaje, suministraría Camels y haría la contabilidad de los recursos económicos y de sobrevivencia, que consistían en latas de atún, sopas maruchan, queso, chorizo, salchichón, agua y dos botellas de vino. En el lugar del piloto, estaba yo, que mi única responsabilidad hasta ese momento era la de mirar a la carretera así que me puse mis gafas Ray-Ban de poli (que son casi parte de mí) y un sombrero al estilo de Indiana Jones, porque el sol matutino del invierno mexicano es cegador y cualquier titubeo podía ser catastrófico.
Puebla había quedado atrás y el descenso de altura empezaba ya a notarse en la temperatura, que cada metro que bajabamos se hacía mas calurosa, pero sobretodo se notaba en los paisajes, que eran mas verdes y menos ocres. Al ritmo de Dave Mathews Band, Bela Fleck and the Flecktones, Led Zeppelin, The Velvet Undergronud y la inolvidable voz de Norah Jones, ibamos quemando millas acompañados de una deliciosa charla que parecía interminable. Nos faltaba cada vez menos para llegar a nuestro deseado paraiso.
Habíamos atravesado la última sierra antes de llegar al estado de Veracruz, bajamos del coche para comer y ya se podía oler el mar aunque no se veía por ninguna parte. Estabamos haciendo mejor tiempo del que jamás hubieramos imaginado, eran las cuatro de la tarde y estabamos muy cerca de nuestro destino, o al menos eso creíamos. Después de retozar al lado de la carretera decidimos seguir con nuestro camino.
Pasaron mas de dos horas y no aparecía el letrero que buscabamos, nos habíamos perdido y la noche estaba por caernos encima, mientras mas avanzavamos, la carretera se hacía peor y mas peligrosa, estabamos entrando en otra sierra pero esta vez rodeada de selva. Los pueblos por los que cruzabamos eran mas feos uno que el anterior y le gente nos daba muy mala espina. Llegó un punto entre un pueblo y otro, en que la noche era tan negra y la maleza de la selva tan cerrada que apenas se podía ver incluso con las luces largas del Jeep, de vez en cuando murcielagos enormes zurcaban el aire a escasos palmos, se veían através de los arboles figuras fugaces de animales y se sentía que miradas amarillas nos atravesaban. No sabíamos donde estabamos y no aparecía ni una luz en el orizonte. Creíamos que la parte más dificil era esa, conducir en esas condiciones y mantener la calma era muy complicado sobretodo porque no sabíamos donde estabamos parados. Al pasar un rato en esas circunstancias al fin vimos una señalización a penas visible que decía "Catemaco 60 km" estabamos salvados, llevabamos esperando eso horas y ahora faltaba muy poco para poder pasar la noche.
Thursday, January 26, 2006
Chale...
La verdad esque esto de narrar mis andanzas a cuenta del hombro caido, creo que ya les están empezando a aburrir así que ahora dejo abierto a sujerencias en caso de que alguno de mis más asiduos lectoes quiere que escriba de algún tema en particular. Lo único que tienen que hacer es proponerlo en el area de comentarios.
Tuesday, January 24, 2006
Mi hombro. Vol III
Estaba en ese punto de conciencia donde no se sabe bien si se esta dormido o despierto, pero una profunda impaciencia me dominaba de pies a cabeza, no sabía que era ese malestar, no sabía que hacía en ese lugar ni porque tenía tantísima hambre y sed. Entre toda esa confusión, una joven enfermera se acercó a mi cama y me preguntó si me sentía bien para desayunar algo ligero. Había dicho las palabras mágicas, en ese instante, se organizaron las ideas y empecé así a recordar que me habían operado y luego de como me había caido. Antes de que la chica preguntara de nuevo, mi consciencia era lo suficientemente buena como para darle una respuesta positiva y sin parecer un muerto de hambre a pesar de que así lo fuera.
Después de un rato regresó con un Cola Cao (para los mexicanos: es como Choco Milk) y unas galletas, evidentemente era un desayuno ligero. No es que esperara una filete de arrachera con huevos rancheros, harta salsa roja bien picante y frijoles refritos con totopos, (para los españoles: esto es un desayuno mexicano en condiciones) que ahora podría incarle el diente sin el menor reparo, pero por lo menos un huevo revuelto con jamón si merecía...
A lo largo del día, me hicieron varias visitas, que dada mi condicón de recién operado con restos de anestesia y morfina en mi torrente sanguineo, no recuerdo ni la duración ni el contenido ni el orden en que estas se dieron. Teresa y Nerea fueron juntas mientras Pablo me hacía una de sus varias visitas, mis padres entraron y salieron varias veces a lo largo del día. También me visitaron Elena y Marta, que de lo que pasó durante su visita solo recuerdo que tenía muchas ganas de ir al baño.
En mi estancia en el hospital, lo que recuerdo con mas claridad son dos acontecimientos; cuando me quitaron las gasas y me encontré cara a cara con unos hierros que tenía enterrados en el hombro, que estaban doblados a modo de perchero y parecía que estaban listos para usarse como tal y la segunda fué conocer a Ismael, que fué mi compañero de habitación después de aquel curioso personaje que no tenía pudor al enseñar su trasero y dejar que salieran toda clase de malolientes gases. A Ismael le aprendí algo muy importante aunque probablemente no fuera su intención, las ganas de vivir de este hombre son alucinantes y a pesar del cancer que invade cada día mas su ya debil cuerpo, la sonrisa y el buen humor no se lo quita nada ni nadie. Dice mi padre que charlé mucho con él, a mi me da mucha pena no recordar los temas en particular, pero me quedó muy claro ese mensaje que predica con el ejemplo.
Ya seguiré.
Después de un rato regresó con un Cola Cao (para los mexicanos: es como Choco Milk) y unas galletas, evidentemente era un desayuno ligero. No es que esperara una filete de arrachera con huevos rancheros, harta salsa roja bien picante y frijoles refritos con totopos, (para los españoles: esto es un desayuno mexicano en condiciones) que ahora podría incarle el diente sin el menor reparo, pero por lo menos un huevo revuelto con jamón si merecía...
A lo largo del día, me hicieron varias visitas, que dada mi condicón de recién operado con restos de anestesia y morfina en mi torrente sanguineo, no recuerdo ni la duración ni el contenido ni el orden en que estas se dieron. Teresa y Nerea fueron juntas mientras Pablo me hacía una de sus varias visitas, mis padres entraron y salieron varias veces a lo largo del día. También me visitaron Elena y Marta, que de lo que pasó durante su visita solo recuerdo que tenía muchas ganas de ir al baño.
En mi estancia en el hospital, lo que recuerdo con mas claridad son dos acontecimientos; cuando me quitaron las gasas y me encontré cara a cara con unos hierros que tenía enterrados en el hombro, que estaban doblados a modo de perchero y parecía que estaban listos para usarse como tal y la segunda fué conocer a Ismael, que fué mi compañero de habitación después de aquel curioso personaje que no tenía pudor al enseñar su trasero y dejar que salieran toda clase de malolientes gases. A Ismael le aprendí algo muy importante aunque probablemente no fuera su intención, las ganas de vivir de este hombre son alucinantes y a pesar del cancer que invade cada día mas su ya debil cuerpo, la sonrisa y el buen humor no se lo quita nada ni nadie. Dice mi padre que charlé mucho con él, a mi me da mucha pena no recordar los temas en particular, pero me quedó muy claro ese mensaje que predica con el ejemplo.
Ya seguiré.
Monday, January 16, 2006
Mi hombro. Vol II
Mi madre, dulcemente me despertó y me iba a dar de desayunar, pero recordamos que tenía que ir en ayunas al hospital, porque era muy probable que me operaran porque era un gran daño el que me había auto-infligido la noche anterior en lo que no fué precisamente un desplante de inteligencia. Ese día, lo único que entró en mí fué un jugo de naranja con mandarina, que para mis estandares y los de cualquiera que no esté haciendo una huelga de hambre al estilo Gandhi es desastroso.
Llegue al hospital sintiendome muy incomodo y cada paso era mas desagradable que el anterior, pero no porque incrementara de manera progresiva, sino porque cada paso la sesación era distinta. Llegamos al piso indicado y nos presentamos con el Dr.Amillo, que a juzgar por la apariencia y su modo de desenvolverse en la consulta era un profesional. Pidió que me quitara la camisa y el cabestrillo que me sujetaba el brazo. Cuando estaba empezando a ver el asunto con una mano en la barbilla y la otra en la cintura sonó la puerta y seguido del golpe, entró otro doctor mas joven, se presentó, aunque no recuerdo su nombre y se puso a decirle los sintomas que él notaba al Dr.Amillo, el cual solo asentía con los brazos cruzados. Era como si el doctor joven fuera el padawan y el mayor el maestro. Después de un rato de estar tocandome el hombro y decir que estaba de foto, nos explicó que tenía una rotura de ligamentos y que dadas las características de la lesión, no había otra forma de arreglarlo que no fuera en un quirofano.
Me mandó con el anestesista, para que evaluara que tipo de sedantes necesitaba y todas esas cosas. Esa parte de la historia no tiene mucha importancia, porque era un personaje muy gris y al final él no me acompañó en la operación (fué otro que ya les contaré mas adelante).
La operación había quedado programada para las cuatro de la tarde lo cual significaba que no podría comer y los que me conocen saben que eso me pone de muy mal humor, puesto que a pesar de mi esquelética figura no puedo evitar parar de tragar a todas horas, la verdad esque no sé donde almaceno todo eso o por donde se vá, es un misterio.
Llegó la hora de operarme y la verdad esque no me dió tiempo a estar nervioso yo solo tanía en la mente que todo eso fuera pronto para poder comer algo, el dolor ya había pasado a segundo termino. Llegué a la que sería mi habitación y mi compañero era un anciano malhumorado que tenía una pinta desastrosa. A penas lo pude ver, porque una cortina impedía la visión absoluta de un panorama que no pintaba nada bien, pero con escucharlo me fué suficiente, no paraba de maldecir, toser, escupir flemas, estaba rodeado de bolsas con toda clase de fluidos de todos colores y su antidilubiano trasero que estaba tomando el sol, no paraba de tirarse pedos. Una señorita me pidió que me duchara y me pusiera una bata y cuando salí del baño estaba un camillero esperandome, listo para llevarme al quirofano.
Mi madre me dió la "bendi" igual que mi tia Mari que estuvo muy pendiente de todo desde el principio y fué la encargada de sacarme de la misma habitación que ese individuo que desprendía toda clase de fetidos olores e incomodos gemidos. Llegué al quirofano y unas enfermeras muy amables se pusieron a charlar conmigo y me dijeron que para tener 42 años, estaba un muy buen estado, lo cual me hizo mucha gracia, pero esque la chica que me hizo la ficha ingreso en el hospital, se equivocó y puso mal mi fecha de nacimiento, con lo cual, las enfermeras que estarían conmigo en la operación esperaban que llegara un cuarentón calvo y con panza chelera. Ya en el quirofano, se apareció una trupé de pitufos, de los cuales solo uno se me acercó y me dijo que él sería el anestesista. Me hizo una serie de preguntas rutinarias, si había comido algo o bebido en las últmas horas y le dije que no, pero segundos después, rectifiqué y le dije que si, que había dado un buche de agua hacía unas horas, pero era porque me moría de sed y fingió estar enfadado y me dijo que el agua en las operaciónes era peor que el veneno, me empecé a reir un poco y
Desperté en un cuarto y el mismo anestesista me informó que ya me habían operado y que todo había salido bien y me preguntó que como me sentía, a lo que recuerdo haber contestado "Tengo un chingo de frio" y me cubrieron con una manta electrica que generaba un calor delicioso, despues me dijo: -Te voy a inyectar un poco de morfina para que no te...-
Estaba en una habitación y mi madre me decía un monton de cosas que no lograba entretejer, me dió mi teléfono para que le hablara a Pilar y no me acordé del numero. Al cabo de un rato conseguí recordarlo, le llamé y no se que le habré dicho que se hecho a llorar. Tambien recuerdo muy bagamente el haber hablado con mi abuela Pillé y la visita de Guillermo. No me acuerdo de casi nada de lo que pasó durante mi estancia en el hospital, aunque todos aseguran que estaba de muy buen humor y jurarían que no me habían operado, pero no recuerdo nada muy claro.
Sigan pendientes porque viene el tercero.
Llegue al hospital sintiendome muy incomodo y cada paso era mas desagradable que el anterior, pero no porque incrementara de manera progresiva, sino porque cada paso la sesación era distinta. Llegamos al piso indicado y nos presentamos con el Dr.Amillo, que a juzgar por la apariencia y su modo de desenvolverse en la consulta era un profesional. Pidió que me quitara la camisa y el cabestrillo que me sujetaba el brazo. Cuando estaba empezando a ver el asunto con una mano en la barbilla y la otra en la cintura sonó la puerta y seguido del golpe, entró otro doctor mas joven, se presentó, aunque no recuerdo su nombre y se puso a decirle los sintomas que él notaba al Dr.Amillo, el cual solo asentía con los brazos cruzados. Era como si el doctor joven fuera el padawan y el mayor el maestro. Después de un rato de estar tocandome el hombro y decir que estaba de foto, nos explicó que tenía una rotura de ligamentos y que dadas las características de la lesión, no había otra forma de arreglarlo que no fuera en un quirofano.
Me mandó con el anestesista, para que evaluara que tipo de sedantes necesitaba y todas esas cosas. Esa parte de la historia no tiene mucha importancia, porque era un personaje muy gris y al final él no me acompañó en la operación (fué otro que ya les contaré mas adelante).
La operación había quedado programada para las cuatro de la tarde lo cual significaba que no podría comer y los que me conocen saben que eso me pone de muy mal humor, puesto que a pesar de mi esquelética figura no puedo evitar parar de tragar a todas horas, la verdad esque no sé donde almaceno todo eso o por donde se vá, es un misterio.
Llegó la hora de operarme y la verdad esque no me dió tiempo a estar nervioso yo solo tanía en la mente que todo eso fuera pronto para poder comer algo, el dolor ya había pasado a segundo termino. Llegué a la que sería mi habitación y mi compañero era un anciano malhumorado que tenía una pinta desastrosa. A penas lo pude ver, porque una cortina impedía la visión absoluta de un panorama que no pintaba nada bien, pero con escucharlo me fué suficiente, no paraba de maldecir, toser, escupir flemas, estaba rodeado de bolsas con toda clase de fluidos de todos colores y su antidilubiano trasero que estaba tomando el sol, no paraba de tirarse pedos. Una señorita me pidió que me duchara y me pusiera una bata y cuando salí del baño estaba un camillero esperandome, listo para llevarme al quirofano.
Mi madre me dió la "bendi" igual que mi tia Mari que estuvo muy pendiente de todo desde el principio y fué la encargada de sacarme de la misma habitación que ese individuo que desprendía toda clase de fetidos olores e incomodos gemidos. Llegué al quirofano y unas enfermeras muy amables se pusieron a charlar conmigo y me dijeron que para tener 42 años, estaba un muy buen estado, lo cual me hizo mucha gracia, pero esque la chica que me hizo la ficha ingreso en el hospital, se equivocó y puso mal mi fecha de nacimiento, con lo cual, las enfermeras que estarían conmigo en la operación esperaban que llegara un cuarentón calvo y con panza chelera. Ya en el quirofano, se apareció una trupé de pitufos, de los cuales solo uno se me acercó y me dijo que él sería el anestesista. Me hizo una serie de preguntas rutinarias, si había comido algo o bebido en las últmas horas y le dije que no, pero segundos después, rectifiqué y le dije que si, que había dado un buche de agua hacía unas horas, pero era porque me moría de sed y fingió estar enfadado y me dijo que el agua en las operaciónes era peor que el veneno, me empecé a reir un poco y
Desperté en un cuarto y el mismo anestesista me informó que ya me habían operado y que todo había salido bien y me preguntó que como me sentía, a lo que recuerdo haber contestado "Tengo un chingo de frio" y me cubrieron con una manta electrica que generaba un calor delicioso, despues me dijo: -Te voy a inyectar un poco de morfina para que no te...-
Estaba en una habitación y mi madre me decía un monton de cosas que no lograba entretejer, me dió mi teléfono para que le hablara a Pilar y no me acordé del numero. Al cabo de un rato conseguí recordarlo, le llamé y no se que le habré dicho que se hecho a llorar. Tambien recuerdo muy bagamente el haber hablado con mi abuela Pillé y la visita de Guillermo. No me acuerdo de casi nada de lo que pasó durante mi estancia en el hospital, aunque todos aseguran que estaba de muy buen humor y jurarían que no me habían operado, pero no recuerdo nada muy claro.
Sigan pendientes porque viene el tercero.
Thursday, January 12, 2006
Mi hombro. Vol I
Pues aquí estoy, retomando este ejercicio de expresión literaria el cual no había actualizado desde hace tiempo dado que he tenido muy pocas ganas por una lesión que a continuación les narraré:
Estaba con unos amigos de Pamplona, estudiando para un examen de alemán que al día siguiente teníamos. Al cabo de un rato decidimos que era suficiente, nuestras cabezas estaban sumamente atrofiadas y no podía entrar nada mas en ellas por lo que decidimos ir a dar un paseo por algún parque. En dicho paseo, al principio, ibamos vociferando algunas frases y palabras en alemán, después empezamos a charlar. Todo parecía una caminata nocturna de lo mas normal y segura, hacía frio, pero no era nada fuera de lo común, dado que es invierno en Pamplona, y a mí en un arrebato de locura, ocurrioseme dar un tremendo salto ninja (sin patada, esa iba después, pero ahora veran lo que pasó) usando como apollo el respaldo de una banca, en el aire todo iba muy bien, sentía el frio del invierno en mi y la mirada desconcertada de Guillermo, Teresa y Nerea, de pronto "rrrrak" algo no fué bien, puesto que al caer en él gélido cesped, me resbalé y escuché como se rompía algo, seguido del sonido vino un dolor tan intenso, que no me dejaba siquiera respirar, automáticamente detecté una anomalía en el hombro, lo sentía fuera de su lugar, pero había algo mas, algo que me dió miedo.
Mis amigos, preocupados me ayudaron en lo que estaba en sus manos y yo, muy digno, procuré quejarme lo menos posible aunque por dentro estaba llorando de dolor y de rabia. Pasamos a casa de Guillermo y su padre, que es médico me dijo que no me apurara, que el creía que se había dislocado el hombro, pero que fuera a urgencias, porque ahí me vería alguien mas diestro en el tema.
Giullermo me acompañó hasta la puerta de mi casa y se aseguró de que quedara en manos de mis padres, Teresa y Nerea se despidieron antes porque tenían cosas que hacer, pero quedaron muy preocupadas. Para estas alturas el dolor ya era una cosa insoportable lo cual me asustó aun mas puesto que yo generalmente lo aguanto bien, pero esto era ya algo fuera de lo normal. Mis padres se levantaron como rayo y dejaron lo que estaban haciendo a medias, mi abuela Uchi (que habia estado en casa un par de semanas) quedó con una cara de tristeza que me dolió mas que el hombro. Mi abuelo Angel estaba, como siempre con esa mirada imperturbable de lobo a la espera de que su presa se equivoque en algo para entrar en acción, pero esta vez esa mirada vaciló unos segundos, mientras me preguntaba si me dolía mucho.
De ahí fuimos a la clinica universitaria y justo al llegar, la puerta de urgencias se cerro en mis espaldas, dando un golpe seco en el hombro recién lesionado, mis piernas perdieron casi toda su fuerza haciendo que eatubiera a punto de llegar al suelo otra vez, pero mi padre me detuvo y me ayudó a apoyarme en el mostrador. En muy poco tiempo me encontraba de camino a "el cuarto de rayos x" ese lugar siempre me ha encantado, no tantoo por ver esos aparatos, es mas bien por acordarme de una estúpida creencia que tenía de niño, pero me sigue haciendo mucha gracia. Creía que los rayos x eran algo ultra sofisticado, que te reparaba cualquier daño en el instante, ah y tambien, de paso te hacian un poquito mas fuerte, y por eso el tipo que saca la radiografía se ponia atras de un cristal que yo pensaba que estaba blindado, porque de lo contrario sería invencible... Pero no me hice ni mas fuerte ni se me arregló el problema ahí. Lo único que pasó, fué que se dieron cuenta de que me tenían que operar, pero hacia falta la valoración de un experto y en todo caso la cirugia sería al dia siguiente.
Abrio la puerta una señorita con una geringulla en la mano y evidentemente, sabía como usarla y la usó. Me pusieron en una inyección Valium, Voltaren y otra cosa, todo esto para que pudiera dormir tranquilo, me pusieron un cabestrillo y me mandaron a dormir con una cita al dia siguiente para ver a un ortopedista, como así fué.
Estaba con unos amigos de Pamplona, estudiando para un examen de alemán que al día siguiente teníamos. Al cabo de un rato decidimos que era suficiente, nuestras cabezas estaban sumamente atrofiadas y no podía entrar nada mas en ellas por lo que decidimos ir a dar un paseo por algún parque. En dicho paseo, al principio, ibamos vociferando algunas frases y palabras en alemán, después empezamos a charlar. Todo parecía una caminata nocturna de lo mas normal y segura, hacía frio, pero no era nada fuera de lo común, dado que es invierno en Pamplona, y a mí en un arrebato de locura, ocurrioseme dar un tremendo salto ninja (sin patada, esa iba después, pero ahora veran lo que pasó) usando como apollo el respaldo de una banca, en el aire todo iba muy bien, sentía el frio del invierno en mi y la mirada desconcertada de Guillermo, Teresa y Nerea, de pronto "rrrrak" algo no fué bien, puesto que al caer en él gélido cesped, me resbalé y escuché como se rompía algo, seguido del sonido vino un dolor tan intenso, que no me dejaba siquiera respirar, automáticamente detecté una anomalía en el hombro, lo sentía fuera de su lugar, pero había algo mas, algo que me dió miedo.
Mis amigos, preocupados me ayudaron en lo que estaba en sus manos y yo, muy digno, procuré quejarme lo menos posible aunque por dentro estaba llorando de dolor y de rabia. Pasamos a casa de Guillermo y su padre, que es médico me dijo que no me apurara, que el creía que se había dislocado el hombro, pero que fuera a urgencias, porque ahí me vería alguien mas diestro en el tema.
Giullermo me acompañó hasta la puerta de mi casa y se aseguró de que quedara en manos de mis padres, Teresa y Nerea se despidieron antes porque tenían cosas que hacer, pero quedaron muy preocupadas. Para estas alturas el dolor ya era una cosa insoportable lo cual me asustó aun mas puesto que yo generalmente lo aguanto bien, pero esto era ya algo fuera de lo normal. Mis padres se levantaron como rayo y dejaron lo que estaban haciendo a medias, mi abuela Uchi (que habia estado en casa un par de semanas) quedó con una cara de tristeza que me dolió mas que el hombro. Mi abuelo Angel estaba, como siempre con esa mirada imperturbable de lobo a la espera de que su presa se equivoque en algo para entrar en acción, pero esta vez esa mirada vaciló unos segundos, mientras me preguntaba si me dolía mucho.
De ahí fuimos a la clinica universitaria y justo al llegar, la puerta de urgencias se cerro en mis espaldas, dando un golpe seco en el hombro recién lesionado, mis piernas perdieron casi toda su fuerza haciendo que eatubiera a punto de llegar al suelo otra vez, pero mi padre me detuvo y me ayudó a apoyarme en el mostrador. En muy poco tiempo me encontraba de camino a "el cuarto de rayos x" ese lugar siempre me ha encantado, no tantoo por ver esos aparatos, es mas bien por acordarme de una estúpida creencia que tenía de niño, pero me sigue haciendo mucha gracia. Creía que los rayos x eran algo ultra sofisticado, que te reparaba cualquier daño en el instante, ah y tambien, de paso te hacian un poquito mas fuerte, y por eso el tipo que saca la radiografía se ponia atras de un cristal que yo pensaba que estaba blindado, porque de lo contrario sería invencible... Pero no me hice ni mas fuerte ni se me arregló el problema ahí. Lo único que pasó, fué que se dieron cuenta de que me tenían que operar, pero hacia falta la valoración de un experto y en todo caso la cirugia sería al dia siguiente.
Abrio la puerta una señorita con una geringulla en la mano y evidentemente, sabía como usarla y la usó. Me pusieron en una inyección Valium, Voltaren y otra cosa, todo esto para que pudiera dormir tranquilo, me pusieron un cabestrillo y me mandaron a dormir con una cita al dia siguiente para ver a un ortopedista, como así fué.
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