Thursday, December 01, 2005

sigamos...

Dias nublados, lluvia, frio, neblina. Así es el primer final de otoño lejos de mi querido y lastimado México. Todos los días sigo teniendo esa sensación agridulce de la despedida que marcó mi vida, hay días que es mas fuerte que otros, pero en general no puedo evitar pensar en ello.

A pesar de lo bien que me ha tratado esta nueva ciudad en la que ahora vivo, y sobretodo la calidez de cierta gente, no puedo dejar de comparar. Aunque me duele, muchas veces lo hago... comparo las diferencias que hay entre mis amigos en México y los nuevos que estoy haciendo aquí, todos tienen sus pros y sus cotntras. Pero aunque encuentro muchas afinidades con algunos, el pasado, las aventuras y desventuras vividas con los mexicanos, es algo que tardará en suceder aquí.

La vida en Pamplona es muy tranquila, no se vive al filo del peligro, no se respira estress ni adrenalina, nunca se ven cosas raras y aunque es maravilloso vivir así, sin prisas, a veces me hace falta contar historias que en cualquier otra parte del globo que no sea la ciudad de México son inverosimiles y surrealistas.

Necesito pasar horas, desde la tarde a la medianoche, sin que los temas se terminen, charlando y fumando con esa unidad indisoluble Martinez. Estar fines de semana enteros encerrado en casa de alguien de la banda, jugando dominó cubano. Ir a cenar en cualquier puesto ruin, apestoso y sucio, lleno de cualquier sinfin de enfermedades no descubiertas por la medicina, rodeados de perros callejeros, y siendo atendidos por los sujetos mas diestros en el arte del taco, con la única persona con la que además de eso, podría haberme comido el mundo, puesto que llegamos a estar en el Olimpo y desde ahí decidimos quien sería nadie. Hablar de varios temas sin seguir un patron preciso, pero sobretodo, fantaseando a cerca de futuros imposibles dibujando lineas en el cielo, en la colonia Pastores con el Tigre, el Eddy y Gabriel. En medio del tráfico infernal de las seis de la tarde a la altura de Polanco, llegar de sorpresa a Alpes y comer unas galletas hablando sabrosamente con la abuela Pille y el abuelo Sergio y alimentar esa gran relación con ellos. Pasar cuatro horas desde la UNAM hasta Echegaray, encerrado en el tráfico, escuchando diferentes programas de radio, con un calor insoportable y solo acopmpañado por una cajetilla de camel y mis cabilaciones. Encontrarme solo en medio de 20,000,000 de personas en la ciudad mas grande del mundo. Desvelarme mirando como Pablo, Mariano y pinche Dave jugaban Xbox muriendose de risa, mientras yo cotorreaba con Oscar. Ir a tomar un café con la Mari, o con Charly, o con el tetazo de Escamilla, o con Cheve. Pasar noches de fiesta recordando los viejos tiempos con Jose Antonio.

7 comments:

·MaRySouL· said...

Hola!... Híjole, acabas de sembrar una gran duda en mí... yo ansío como no tienens una idea estar por allá, máximo en 2 años (ya es mi meta de vida y es muy difícil quitarmela de la cabeza)... y siempre he estado cabilando y preguntándome aquello de "¿extrañarás algo?" y yo decía que no.. "¿te ata algo para no irte?".. y la respuesta es la misma... no me imagino estando allá y meses después queriéndome regresar a como dé lugar... pero sé que yo y mi corazón de pollo lo vamos a padecer en algún momento...

Ya lo dijeron tus amigos en los comments arriba de mí, échele ganas, y sáquele siempre lo bueno a la sheet...

Un abrazo!

alveitor said...

Digamos que simplemente fué un mal día, estos días tan profundamente grises a veces ayudan poco, la verdad la valanza está bien nivelada. Con el tiempo se cerrarán algunas heridas. Marisoul, tu lanzate pa´aca, vivir en estas condiciones es una gozada, habrá dias malos y dias mejores, y extrañaras ese Mexico que aprieta fuerte, pero vale la pena. Es mejor extrañar un México platónico(de ideas), que vivir en un México socrático (de hechos), el romanticismo siempre le tira a Platón y mi México es romántico.

Un abrazo desde este lado del charco a todos y todas los chiquillos y chiquillas.

Anonymous said...

hermanito!!!, sabes que me dá un gusto enorme el poder encontrarte de vez en cuando por estos lares, y que eres una gran persona. quiero decirte que esos días tristes en a veces pasas recordando todo lo bueno de por acá pues los ibas a tener, y lo habíamos platicado, como no extrañar ese delicioso taco para bajarse una buena peda saliendo del abastur no??? jejeje, y que te digo de tu niña, pues es obvio viejo, pero poco a poco vas a poder lidiar con eso, lo cual no es olvidar, por que de los recuerdos viven los viejos, y espero realmente, que estando viejos, podamos disfrutar de unos deliciosos vinos con las creaciones que podamos hacer a lo largo de la vida, en cuanto a vivencias, y pues lo mas rico de la vida que es la comida no???.
eres un gran amigo y sabes que se te quiere mucho por estos rumbos de los pastores, y pues bueno, recuerda que tienes una gran familia aquí, y que en el momento que lo necesites estaremos para apoyarte en lo que quieras, esperando que simpre encuentres la felicidad y tengas todos los logros y cumplas los sueños que algún día tejimos juntos.

cuidate mucho, y te mando un fuerte abrazo.

te quiere Eddy (alejandro) jijiji

Anonymous said...

Anonymous said...

eso de los cafés entrañables con el bueno de Escamilla está muy bien. Halagado quedé. No puedo olvidar aquellos días enteros perdidos (¿o ganados?) platicando de todo: que si tu padre, que si los tacos o la vida -temas siempre simétricos-, la disleccia -perdón, soy dislexico- tuya y la mía, el Opus y tantas, tantas cosas...

Espero, buen Álvaro, que no te hagas como mi entrañable Joaquín -el bueno de Sabina-, calavera. Donde te duermas en mis funerales prometo jalarte las patas cada noche, una a una, el resto de tus días.

Pórtate bien, y frena...

Anonymous said...

Imaginar: un largucho culicagado camiando por una plaza de Oaxaca, un globo amarrado a la muñeca, soberano pirulí redondo en la otra mano, jeta de distraído, bermudas y un jersey amarillo haciendo juego con la mata y la expresión infantiloide de un aún inverbe Álvaro. Imaginar luego al mismo pillo cantando un lastimero cantehondo al son de la guitarra -no menos lastimera y melancólica- pulsada por Josemaría, una serie de paridas de lo más divertidas... Pobrecillo del Manolo aquel al que cornó el toro (ese toro cogeor).

Eso, señores, era Lujass

alveitor said...

Escamilla: ya birndaremos juntos por las aventuras vividas y los años que nos quedan.

Un fuerte abrazo mi estimado amigo.